{"id":22600,"date":"2025-07-20T14:16:26","date_gmt":"2025-07-20T14:16:26","guid":{"rendered":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/?p=22600"},"modified":"2025-07-20T14:16:26","modified_gmt":"2025-07-20T14:16:26","slug":"claveles-olvidos-y-billares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/?p=22600","title":{"rendered":"Claveles, olvidos y billares"},"content":{"rendered":"<div><!-- Body --><\/p>\n<p>Cuando termin\u00f3 la Segunda Guerra Mundial y el mundo m\u00e1s o menos empez\u00f3 a funcionar de nuevo, Pedro Leopoldo Carrera lleg\u00f3 a Zaragoza, Espa\u00f1a, y se consagr\u00f3 ganador de un torneo internacional de billar. Era 1947 y desde entonces no parar\u00eda de crecer como deportista. Tanto que entre 1950 y 1954 fue cinco veces campe\u00f3n del mundo de uno de los juegos m\u00e1s emblem\u00e1ticos de una Buenos Aires que casi ya no existe, la de juegos de sal\u00f3n y billares. Tampoco se habla de Carrera, quien lleg\u00f3 a ser tapa de <i>El Gr\u00e1fico<\/i>, \u00eddolo deportivo y s\u00edmbolo de la noche. Fumador, bebedor, mujeriego y amiguero. Y con una salud siempre precaria.<\/p>\n<p>Al igual que tantos otros destacados deportistas que triunfaron internacionalmente durante el peronismo, con la Libertadora y el golpe de Estado del 55, Carrera cay\u00f3 en desgracia y fue condenado al olvido. Uno de los primeros intentos por rescatar su memoria lo hizo la Fundaci\u00f3n Konex, que en 1980 le entreg\u00f3 un platino. Aquella vez, Juan Manuel Fangio \u2013el m\u00e1s veloz para esquivar el ostracismo que los militares ejercieron sobre los deportistas que, como \u00e9l, fueron apoyados por el peronismo\u2013 recibi\u00f3 el de oro.<\/p>\n<p>La licenciada en psicolog\u00eda Estela Calvo, aficionada a la historia, rescat\u00f3 la figura de Carrera en lo que primero fue un gui\u00f3n y luego un libro que se acaba de publicar: <b><i>Una historia a tres bandas<\/i><\/b> (Ediciones Ciccus). En sus m\u00e1s de 200 p\u00e1ginas cuenta a trav\u00e9s de archivos y testimonios qui\u00e9n fue ese hombre cuyos restos descansan en el cementerio de Azul sin recuerdos de asociaciones, federaciones o clubes deportivos. Apenas una placa, la de su familia, en la que se lee un \u00abCari\u00f1osamente\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abNo es que sea una historiadora, pero cuando alguna historia se cruza con lo que estoy viviendo o haciendo en un momento, mi inter\u00e9s r\u00e1pidamente se vuelca hacia esa b\u00fasqueda. Con Carrera me pas\u00f3 algo as\u00ed, pero adem\u00e1s me entusiasm\u00f3 la riqueza del personaje y ah\u00ed s\u00ed puedo decir que investigu\u00e9, porque fui mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que hab\u00eda hasta el momento\u00bb, cuenta Calvo, a quien le interes\u00f3 Carrera porque hab\u00eda nacido en Tres Arroyos, una zona muy cercana a Gonz\u00e1lez Chaves, donde naci\u00f3 su pap\u00e1. \u00abA mi padre no le interesaba el billar, pero estaba incluido en esa masculinidad de \u00e9poca que menciono en el libro, hecha de tangos, de Rivero y Sosa y de encuentros de hombres en bares, donde no faltaban las cartas, los dados y el Cinzano con soda y fernet de cada d\u00eda\u00bb, rememora.<\/p>\n<p>Un nieto de Carrera, Marco, logr\u00f3 comprar la casa de Azul en la que vivi\u00f3 su abuelo deportista con su familia. All\u00ed, donde \u00e9l tambi\u00e9n vive ahora, instal\u00f3 un museo homenaje. Atesor\u00f3 recortes de \u00e9poca y trofeos y sigue juntando cualquier cosa relacionada a su abuelo. Calvo pudo visitar ese museo y hablar con allegados a Carrera, como su hija, Mar\u00eda Delia Carrera.<\/p>\n<p>Cari\u00f1osamente le dec\u00edan Carrerita. Su s\u00edmbolo era un clavel blanco que marcaba, al mismo tiempo, su gusto por la elegancia. La \u00fanica vez que no se lo puso \u2013cuenta Calvo\u2013 fue cuando muri\u00f3 Eva Per\u00f3n. No es vano, otro libro que tambi\u00e9n lo recuerda se titul\u00f3 <b><i>El hombre del clavel blanco<\/i><\/b>, del autor y escritor argentino Luis Alberto Venosa. Hab\u00eda nacido el 19 de junio de 1914 en Tres Arroyos, Provincia de Buenos Aires, y a sus 13 a\u00f1os se fue del pueblo \u2013apoyado en una s\u00f3lida situaci\u00f3n econ\u00f3mica familiar\u2013 para estudiar en Buenos Aires. Ten\u00eda alrededor de 20 a\u00f1os cuando empez\u00f3 a jugar billar en las mesas de bares del centro y a ganarles a tipos con m\u00e1s experiencia. Su figura creci\u00f3 tanto como el inter\u00e9s de la gente por verlo jugar.<\/p>\n<p>Llen\u00f3 el Luna Park y fue ovacionado en las calles de los alrededores. Cuando volv\u00eda con su t\u00edtulo mundial, en Ezeiza lo esperaban multitudes de fan\u00e1ticos. Los locales de billar quedaban chicos de tanto p\u00fablico. Alguna vez convoc\u00f3 18 mil personas. Los medios masivos de comunicaci\u00f3n se hicieron eco de semejante revuelo. Tambi\u00e9n se dio el gusto de viajar, seguir ganando y batir r\u00e9cords. Convocaba escribanos que certificaban sus marcas para que no haya dudas. As\u00ed, fue cinco veces campe\u00f3n mundial en distintas especialidades del billar entre 1950 y 1954.<\/p>\n<p>Sus celebraciones no escatimaban gastos. Pagaba cenas a conocidos y desconocidos. Disfrutaba de esos momentos de gloria que se prolongaban hasta el amanecer. Se hab\u00eda casado con Delia Sala Sforzini, con quien tuvo tres hijos; sin embargo, repart\u00eda su tiempo entre el juego y las salidas. Y muchos viajes a Europa, donde era una referencia en el tema. Tuvo rivales de varios pa\u00edses: holandeses, espa\u00f1oles. Y todos le quer\u00edan ganar.<\/p>\n<p>Esa gloria disimulaba los problemas f\u00edsicos. La tos le imped\u00eda dormir de corrido. Escribe Calvo: \u00abPor las noches, seg\u00fan referencia de algunos amigos, ten\u00eda que vendarse y atarse las manos para no rascarse hasta sangrar. Sus prodigiosas manos en el mundo visible tambi\u00e9n ocultaban un intenso padecimiento\u00bb. Ten\u00eda apenas 31 a\u00f1os cuando debieron internarlo por una peritonitis.<\/p>\n<p>Fue columnista del peri\u00f3dico <i>El laborista<\/i>, donde escrib\u00eda sobre el billar y su amor por el sur del pa\u00eds. Jugaba al f\u00fatbol y al tenis en Racing y le encantaba la nataci\u00f3n. Pero el cigarrillo le trunc\u00f3 seguir con esos deportes. Una vez ironiz\u00f3 respecto del sue\u00f1o de su padre de que estudie y se reciba de escribano o abogado. \u00abViejo, \u00bfte sirve \u00e9ste?\u00bb, le pregunt\u00f3 mientras le mostraba su primer t\u00edtulo del mundo como jugador de billar. Fue asiduo del legendario \u00ab36 billares\u00bb, donde comparti\u00f3 noches con Juan Duarte, el hermano de Eva. Por esa relaci\u00f3n, dicen, consigui\u00f3 el apoyo del presidente Per\u00f3n, quien tambi\u00e9n \u2013se lee en el libro de Calvo\u2013 le facilit\u00f3 \u00abla representaci\u00f3n exclusiva para la importaci\u00f3n de B\u00e9lgica de bolas, tacos, tizas, palos y todos los elementos significativos del billar\u00bb. Como otros ganadores del deporte de entonces, fue beneficiado con permisos de importaci\u00f3n de autom\u00f3viles. <\/p>\n<p>Cuando muri\u00f3, el 2 de septiembre de 1963 en el Hospital Rawson, no ten\u00eda un peso. Sus amigos se hicieron cargo de los gastos de velorio y hasta Racing, club al que hab\u00eda representado en varias ocasiones, hizo sus aportes. Ten\u00eda 49 a\u00f1os. Hac\u00eda tiempo que no era el mismo ante la mesa de billar: le fallaba el pulso y le era imposible dominar sus manos para jugar. Despu\u00e9s los problemas f\u00edsicos se aceleraron y apareci\u00f3 la cirrosis.<\/p>\n<p>En 1962 hab\u00eda sido invitado a jugar unas partidas en Bah\u00eda Blanca a modo de homenaje en vida. Una suerte de despedida anunciada; o un intento por disimular una decadencia indisimulable. Para entonces ya era un olvidado. No s\u00f3lo por la desperonizaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n porque fallaba en los negocios. \u00abCon su salud cada vez m\u00e1s deteriorada y una econom\u00eda que no acertaba a manejar con suficiencia, el rumbo se volvi\u00f3 m\u00e1s err\u00e1tico. La plata que ganaba no alcanzaba y los gastos en alcohol, cigarrillos, salidas y apuestas de juego fueron minando su econom\u00eda, su salud, su matrimonio y sus habilidades para el billar\u00bb, cuenta Calvo. Le deb\u00eda dinero a alg\u00fan amigo al que le promet\u00eda un pago que se le volv\u00eda imposible. Sus cheques eran rechazados por falta de fondos.<\/p>\n<p>Hay una foto elocuente en <i><b>Una historia a tres bandas<\/b>:<\/i>  Carrera posa frente a una m\u00e1quina de escribir, con menos pelo, delgado. Parece m\u00e1s grande lo que es. \u00abYa ten\u00eda la apariencia de un hombre vencido\u00bb, lo describe Calvo. \u00abTristeza, agobio y vejez prematura en su mirada, en su cara, en su postura encorvada\u00bb. Y remata: \u00abTen\u00eda s\u00f3lo cuarenta y tres a\u00f1os y parec\u00eda de sesenta\u00bb.<\/p>\n<p><!-- Live Blog Post --><\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/843353-claveles-olvidos-y-billares\">source<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando termin\u00f3 la Segunda Guerra Mundial y el mundo m\u00e1s o menos empez\u00f3 a funcionar&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":22601,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-22600","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-deportes"],"featured_image_urls":{"full":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/wp-header-logo-216.png",960,540,false],"thumbnail":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/wp-header-logo-216-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/wp-header-logo-216-300x169.png",300,169,true],"medium_large":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/wp-header-logo-216.png",960,540,false],"large":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/wp-header-logo-216.png",640,360,false],"1536x1536":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/wp-header-logo-216.png",960,540,false],"2048x2048":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/wp-header-logo-216.png",960,540,false],"newsium-slider-full":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/wp-header-logo-216.png",960,540,false],"newsium-featured":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/wp-header-logo-216.png",960,540,false],"newsium-medium":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/wp-header-logo-216-720x475.png",720,475,true]},"author_info":{"display_name":"Fredy Giuliano","author_link":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/?author=3"},"category_info":"<a href=\"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/?cat=21\" rel=\"category\">Deportes<\/a>","tag_info":"Deportes","comment_count":"0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22600","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=22600"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22600\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/22601"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=22600"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=22600"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=22600"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}