{"id":23708,"date":"2025-08-31T12:52:30","date_gmt":"2025-08-31T12:52:30","guid":{"rendered":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/?p=23708"},"modified":"2025-08-31T12:52:30","modified_gmt":"2025-08-31T12:52:30","slug":"asi-en-el-futbol-como-en-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/?p=23708","title":{"rendered":"As\u00ed en el f\u00fatbol como en la vida"},"content":{"rendered":"<div><!-- Body --><\/p>\n<p>\u201cEl editor de este libro, Hugo Levin, socio vitalicio de Argentinos Juniors, reconoce expl\u00edcitamente la diversidad futbolera de quienes hicieron posible esta publicaci\u00f3n. Dana Babic y Ariel Scher, hinchas de Racing; Eduardo Sacheri, de Independiente; Pablo Di Marzo y el gran Juan Sasturain boquenses de \u00abraz\u00f3n y coraz\u00f3n\u00bb. As\u00ed empieza <i>Gracias por el juego<\/i>, publicado por la editorial Hugo Benjam\u00edn. Contiene los textos que Sasturain public\u00f3 en su<b> <\/b><i>Wing de metegol<\/i> (2004) y relatos agrupados en <i>Gracias por el juego<\/i> (2017). Libro futbolero ciento por ciento.<\/p>\n<p> Y de calidad: Sasturain, ex Director de la Biblioteca Nacional, cuentista, novelista, periodista y, sobre todo, boquense desde siempre, fue uno de los que m\u00e1s y mejor hizo por la literatura futbolera en nuestro pa\u00eds. Est\u00e1 a la altura de otros dos grandes: Fontanarrosa y Soriano. Lo ratifica Eduardo Sacheri en el ep\u00edlogo de <i>Gracias por el juego<\/i>, en el que coloca a Sasturain en el mismo podio: \u00abPienso, sobre todo, en dos autores important\u00edsimos en la literatura argentina de la segunda mitad del siglo XX: Roberto Fontanarrosa y Osvaldo Soriano. A riesgo de ponerme pomposo, dir\u00eda que ambos &#8216;legitimaron un campo literario&#8217;. Dicho en criollo: si dos monstruos de esa envergadura un buen d\u00eda decidieron &#8216;voy a escribir de f\u00fatbol porque se me canta&#8217; y lo hicieron como lo hicieron, dieron el debate por saldado. Demostraron que lo que torna literario un texto es su forma, su entramado, sus matices, su profundidad, su irreverencia, no la materia del argumento. Se puede hacer buena literatura hablando de f\u00fatbol, de marcianos o de carburadores. Claro que esa capacidad no est\u00e1 al alcance de cualquiera\u00bb. Y despu\u00e9s cuenta por qu\u00e9 agrega a Sasturain.<\/p>\n<p> Pero antes, en el pr\u00f3logo, escribi\u00f3 Scher: \u00abSasturain es un experto en que la vereda y la academia se junten\u00bb; y tambi\u00e9n: \u00abRoberto Fontanarrosa, que quer\u00eda a Sasturain por tipo noble pero le\u00eda a Sasturain no porque lo quer\u00eda sino porque se trataba de un disfrute, dijo todo esto bastante mejor y bastante m\u00e1s r\u00e1pido durante una noche en la que acudi\u00f3 a metros del Obelisco para presentar alguna de las creaciones de Sasturain. &#8216;El libro lo escribi\u00f3 Sasturain y es de f\u00fatbol. \u00bfHay alguna posibilidad de que no sea extraordinario? \u2013le plante\u00f3 a un auditorio sorprendido\u2013. Se\u00f1oras y se\u00f1ores, ninguna posibilidad. Por supuesto que es extraordinario. As\u00ed que hablemos de otra cosa&#8217;. El p\u00fablico se derrumb\u00f3 por las carcajadas. Y porque, envuelta por las carcajadas, habitaba una verdad\u00bb.<\/p>\n<p> Ahora, en <i>Gracias por el juego<\/i>, Sasturain permite a sus lectores (los nuevos y los de siempre) pensar en el f\u00fatbol desde otra mirada. Demuestra una vez m\u00e1s que el f\u00fatbol escrito no siempre es solemne; puede, como en este caso, llevar a la sonrisa, que no es otra cosa que esa expresi\u00f3n sutil de aquel que disfruta de leer.<\/p>\n<p>\u00abEl comentario burl\u00f3n y borgeano de describir al f\u00fatbol como el absurdo espect\u00e1culo de 22 pelotudos corriendo detr\u00e1s de una pelotita mientras otros miles o millones (de pelotudos) los miran es compatible en casi todos sus t\u00e9rminos. Una vez m\u00e1s el maestro del tanteo tiene raz\u00f3n. Cabe aclarar \u2013eso s\u00ed\u2013 que cualquier otra actividad humana produce, si se la observa y describe con objetividad, la misma sensaci\u00f3n de extra\u00f1eza y sinsentido: trabajar en una oficina de 9 a 18 vestido de traje y corbata ante una m\u00e1quina y atendiendo regularmente un aparatito receptor de voces a distancia; forzar el cuello durante horas frente a pantallas en que se cotizan valores que no existen sino en el aire viciado de los especuladores y llegar a la \u00falcera por el oscilar de los numeritos&#8230; Cort\u00e1zar y Perec, entre otros, han cultivado el estupor, revelando el absurdo con la sola descripci\u00f3n minuciosa de lo que pasa\u00bb: Sasturain nos hace observar que el f\u00fatbol puede ser tan rid\u00edculo como otras cosas de la vida diaria. O, dicho de otra manera, que puede ser tan importante como otras cosas de la diaria.<\/p>\n<p> Y se lee adem\u00e1s a Sasturain: \u00abLa innegable popularidad del f\u00fatbol se fundamenta en el hecho de que la mayor\u00eda de la gente vive la vida como un partido de f\u00fatbol o \u2013a la inversa\u2013 que un partido de f\u00fatbol es lo m\u00e1s parecido a cierto tipo de vida nada excepcional: la vida cotidiana\u00bb.<\/p>\n<p> Nos recuerda en cu\u00e1nto m\u00e1s de lo que creemos nos influye el f\u00fatbol. En ese sentido, leer el texto <i>El picado playero<\/i> es un viaje de ida. Cuenta c\u00f3mo se arman esos partiditos de verano sobre la arena sin leyes formales. Empiezan con una Pulpo o una de esas pelotas livianas que obligan a la destreza para intentar dominarla. Los pseudo jugadores no se conocen y se llaman entre ellos seg\u00fan sus colores de pantal\u00f3n u otras particularidades. A veces no hay arqueros y el mar puede ser el l\u00edmite del juego. Despu\u00e9s, cada uno vuelve con su familia. En otro texto rescata al Obelisco como s\u00edmbolo de las celebraciones argentinas. O nos habla del famoso picado y sus diferentes formas de jugarlo. El f\u00fatbol, seg\u00fan Sasturain, \u00abevidencia una verdad esencial: el objeto primordial de un deporte no es la equ\u00edvoca salud ni la enferma competencia \u2013deformaciones sim\u00e9tricas\u2013 sino el juego. Y en el f\u00fatbol nunca se deja de jugar, en todos los sentidos: diversi\u00f3n, apuesta, riesgo, simulacro. Precisamente como en la vida\u00bb.<\/p>\n<p> Releer el texto <i>La larga carrera de Burruchaga contra la muerte<\/i>, en el que ensaya sobre el gol que signific\u00f3 el t\u00edtulo en M\u00e9xico \u201886, es un viaje en el tiempo. Sasturain tambi\u00e9n escribe sobre Batistuta y Palermo. Y Diego, claro. Y hasta Messi, comparado con el Quijote o relacionado con Ricardo Piglia y Jorge Luis Borges. Y no olvida a su admirado Juan Rom\u00e1n Riquelme.  <\/p>\n<p> En ese viaje hacia el ayer no m\u00e1s del f\u00fatbol, Sasturain destaca la presencia de Ariel Ortega en sus tiempos de River. Pero no habla de cualquier Orteguita: \u00abEl Ortega jugador, no el profesional del f\u00fatbol, claro. Que tampoco es lo mismo (&#8230;) Sobre todo, Ortega es un burrito que gambetea\u00bb.<\/p>\n<p> Ya en el cierre, Sasturain \u2013que nunca niega su condici\u00f3n boquense\u2013 va un poco m\u00e1s all\u00e1 al definirla como su propia boster\u00eda a la que ingres\u00f3 cuando era peque\u00f1o: \u00abEsas identidades que se adquieren en la ni\u00f1ez no son \u00e9ticamente negociables sin altos costos, desgarros interiores y descr\u00e9dito hacia afuera: es sabido que podemos cambiar de religi\u00f3n, de pareja, de partido pol\u00edtico con coherencia y jactanciosa declaraci\u00f3n de autenticidad. Incluso, hoy, salir del placard entre aplausos. No podemos, en cambio, cambiar de identidad futbolera sin el consabido abucheo, el c\u00ednico reconocimiento de ser una persona sin c\u00f3digos\u00bb.<\/p>\n<p><!-- Live Blog Post --><\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/853805-asi-en-el-futbol-como-en-la-vida\">source<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl editor de este libro, Hugo Levin, socio vitalicio de Argentinos Juniors, reconoce expl\u00edcitamente la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":23709,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-23708","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-deportes"],"featured_image_urls":{"full":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/wp-header-logo-387.png",960,540,false],"thumbnail":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/wp-header-logo-387-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/wp-header-logo-387-300x169.png",300,169,true],"medium_large":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/wp-header-logo-387.png",960,540,false],"large":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/wp-header-logo-387.png",640,360,false],"1536x1536":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/wp-header-logo-387.png",960,540,false],"2048x2048":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/wp-header-logo-387.png",960,540,false],"newsium-slider-full":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/wp-header-logo-387.png",960,540,false],"newsium-featured":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/wp-header-logo-387.png",960,540,false],"newsium-medium":["https:\/\/fmamiga909.com.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/wp-header-logo-387-720x475.png",720,475,true]},"author_info":{"display_name":"Fredy Giuliano","author_link":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/?author=3"},"category_info":"<a href=\"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/?cat=21\" rel=\"category\">Deportes<\/a>","tag_info":"Deportes","comment_count":"0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/23708","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=23708"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/23708\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/23709"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=23708"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=23708"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=23708"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}