{"id":23926,"date":"2025-09-07T16:17:11","date_gmt":"2025-09-07T16:17:11","guid":{"rendered":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/?p=23926"},"modified":"2025-09-07T16:17:11","modified_gmt":"2025-09-07T16:17:11","slug":"un-fangio-demasiado-veloz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fmamiga909.com.ar\/?p=23926","title":{"rendered":"Un Fangio demasiado Veloz"},"content":{"rendered":"<div><!-- Body --><\/p>\n<p>Hace tiempo que Juan Manuel Fangio dej\u00f3 de ser el \u00eddolo impoluto. M\u00e1s all\u00e1 de las pistas y de su condici\u00f3n de qu\u00edntuple campe\u00f3n de F\u00f3rmula 1, trascendi\u00f3 su triple paternidad no reconocida por \u00e9l pero s\u00ed por la Justicia. Tambi\u00e9n se puso en duda su rol durante la dictadura militar, cuando se desempe\u00f1aba con un alt\u00edsimo cargo en la Mercedes Benz Argentina, de la que desaparecieron 17 trabajadores (otras fuentes dicen que fueron 14). Y su aprovechamiento (en realidad, mutuo) del peronismo en tiempos en los que el presidente Per\u00f3n apostaba al deporte. Esos son los temas que tambi\u00e9n abarca el periodista Pablo Morosi en su <b><i>Fangio &#8211; El hombre detr\u00e1s del volante<\/i><\/b> (Editorial Marea),  de reciente publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hasta hace unos diez a\u00f1os, aproximadamente, la bibliograf\u00eda sobre Fangio era naif. S\u00f3lo se dedicaba a enaltecerlo, como si fuese un bronce. Pero desde entonces, y gracias al trabajo serio de varios periodistas, la tendencia cambi\u00f3 y hoy puede reconocerse a un campe\u00f3n muy humano, con virtudes y defectos. No tuvo la misma suerte, por ejemplo, Diego Maradona, quien nunca quiso o no pudo gambetear los esc\u00e1ndalos. Fangio, en cambio, mantuvo una conducta de perfil bajo.<\/p>\n<p>El primero en investigar el lado oscuro de Fangio fue el periodista (y trabajador de este diario) Gustavo Veiga, con su ya cl\u00e1sico <i><b>Deporte, desaparecidos y dictadura<\/b> <\/i>(ediciones Al Arco), en el que refiere a su participaci\u00f3n en la filial argentina de la automotriz alemana con el t\u00edtulo \u00ab<b>Fangio y la Mercedes Benz\u00bb<\/b>, firmada por su colega Pablo Llonto. Por esos tiempos \u2013los 2000\u2013 tambi\u00e9n hab\u00eda incursionado en la tem\u00e1tica la periodista e historiadora alemana Gabriela Weber con su documental <b>Milagros no hay<\/b>. A\u00f1os despu\u00e9s fue el periodista y escritor Miguel Prenz quien investig\u00f3 a fondo su triple paternidad, nunca reconocida por el corredor fallecido el 17 de julio de 1995. Lo hizo en <b><i>Algo del antiguo fuego &#8211; Una historia de los hijos de Fangio<\/i> <\/b>(Tusquets). Los descendientes de Fangio debieron apelar a la Justicia para lograr el apellido, a la vez que enfrentaron a los herederos del corredor, quienes quisieron negarles todo tipo de derechos.<\/p>\n<p>Lo destacable de Morosi, entonces, es que en su libro no deja de trazar paralelismos entre su ascendente carrera deportiva y su vida privada, sin entrar en esc\u00e1ndalos. En este punto,<i> <b>Fangio &#8211; El hombre detr\u00e1s del volante<\/b><\/i> es tal vez el libro m\u00e1s completo sobre la leyenda del deporte idolatrado en todo el mundo.<\/p>\n<p>\u00abEn 1974, en un pa\u00eds sacudido por la violencia pol\u00edtica, Fangio asumi\u00f3, a los 62 a\u00f1os, un reto may\u00fasculo: la presidencia de la filial local de Mercedes-Benz. Por primera vez, la compa\u00f1\u00eda alemana, que dos d\u00e9cadas antes hab\u00eda elegido a la Argentina para instalar su primera planta fuera de su territorio\u00bb, se lee en el libro de Morosi. Y tambi\u00e9n: \u00abEntre los pliegues de un relato idealizado, empezaron a aflorar matices, vac\u00edos y silencios que revelaban al hombre de carne y hueso oculto tras el bronce pulido de su propia leyenda. La convalidaci\u00f3n judicial, en 2015, de la existencia de tres hijos no reconocidos \u2013fruto de relaciones con dos mujeres casadas y una adolescente\u2013 termin\u00f3 por correr el velo y permiti\u00f3 que salieran a la luz secretos sobre la vida de un Fangio hasta entonces desconocido para el gran p\u00fablico\u00bb.<\/p>\n<p>Morosi da cuenta del Fangio futbolero en los descampados de Balcarce, donde naci\u00f3 el 24 de junio de 1911, y de su primera vez, a los 13 a\u00f1os, al volante de un autom\u00f3vil. Y tambi\u00e9n del Fangio que a escondidas de sus padres se preparaba para ser el piloto que fue. Al mismo tiempo, fue aprendiz de relaciones p\u00fablicas con pol\u00edticos locales y gente que pod\u00eda pagarle los gastos que genera un auto de carreras. Pas\u00f3 de las ideas conservadoras a adherir las del peronismo en los 50. De ese entonces, destaca  sobre todo su buena relaci\u00f3n con Eva Duarte, de quien elogiaba su sensibilidad. Lleg\u00f3 a decir que su victoria en Monza no fue de \u00e9l, sino \u00abdel General Per\u00f3n\u00bb y de \u00absu se\u00f1ora esposa\u00bb. Se reuni\u00f3 con ellos para celebrar resultados deportivos y hasta recibi\u00f3 la Medalla Peronista al Caballero del Deporte de sus manos. Pero peg\u00f3 el volantazo que no pudieron la mayor\u00eda de los deportistas argentinos cuestionados y condenados al ostracismo tras la revoluci\u00f3n libertadora. Entre ellos, la tenista Mary Ter\u00e1n de Weiss, el boxeador Jos\u00e9 Mar\u00eda Gatica y los integrantes del plantel de b\u00e1squet campe\u00f3n del mundo en 1950.<\/p>\n<p>\u00abEl apoyo del gobierno lo devolv\u00ed con triunfos, o sea que cumpl\u00ed con la Argentina de la que Per\u00f3n era presidente, pero de ah\u00ed a decir que estuve afiliado e hice propaganda en favor del Partido Peronista hay siglos de distancia\u00bb, lo cita el autor del libro.<\/p>\n<p>Morosi dar\u00e1 cuenta de rumores que acompa\u00f1aron a Fangio en vida, como las relaciones sentimentales que tuvo en Europa, algunas con mujeres famos\u00edsimas. Har\u00e1 hincapi\u00e9 en la compa\u00f1\u00eda casi permanente de Andrea Berruet, una mujer casada que fue madre de su hijo mayor, Oscarcito, quien tambi\u00e9n acompa\u00f1aba al piloto cada vez que compet\u00eda en Buenos Aires.<\/p>\n<p>Sin embargo, Morosi contar\u00e1 sobre una mujer que deslumbr\u00f3 a Fangio: Mar\u00eda Elena Piaggio, \u00abesposa del embajador argentino Carlos Hogan\u00bb. Sobre ella vuelve a escribir en el final del libro. Escribe acerca de los asiduos encuentros con Teresa, a quien hab\u00eda conocido en la zona roja de Milan, Italia. Tambi\u00e9n sobre su creciente fama a nivel mundial, tanto entre la elite europea como en el popular El Show de Ed Sullivan, en los estudios de la CBS en Nueva York, \u201cdonde cobr\u00f3 un cachet de 1.000 d\u00f3lares por salir en pantalla diez minutos en vivo junto al ex boxeador Jack Dempsey\u201d.<\/p>\n<p>Hay tramos del libro que resultan dur\u00edsimos, como cuando uno de sus hijos lo enfrenta personalmente: la reacci\u00f3n de Fangio nos deja perplejos y nos hace entender que no era tan perfecto como se quiso hacer creer desde siempre. <\/p>\n<p>Fangio fue las 79 victorias entre 1938 y 1958 y los cinco campeonatos del mundo con Alfa Romeo, Maserati, Ferrari y Mercedes-Benz. Pero tambi\u00e9n fue el hombre que se acomod\u00f3 al presidente de facto Jorge Rafael Videla y al Carlos Menem con su revoluci\u00f3n productiva para unos pocos. Y fue el que estuvo en la Mercedes Benz cuando se despidieron obreros y el que les recomend\u00f3 que \u00abno tensen la cuerda\u00bb antes las protestas por las condiciones laborales.<\/p>\n<p>Cuando secuestraron de sus casas a los referentes gremiales Esteban Alfredo Reimer y V\u00edctor Hugo Ventura y el \u00abcuerpo de delegados qued\u00f3 desarticulado\u00bb, fueron \u00ablos trabajadores (quienes) consideraron recurrir a Fangio\u00bb, se lee a Morosi. \u00abPara los empleados, la esperanza de contar con la ayuda de Fangio se desmoron\u00f3 por completo un mes despu\u00e9s, cuando, el 11 de mayo de 1977, lo vieron abordar un avi\u00f3n en el Aeroparque Metropolitano junto al general Videla como parte de la comitiva oficial que lo acompa\u00f1\u00f3 en una visita oficial a Venezuela\u00bb que apuntaba a enaltecer la figura del gobierno argentino. Desde ah\u00ed, nos recuerda el autor de <b><i>Fangio &#8211; El hombre detr\u00e1s del volante<\/i><\/b>, la Mercedes Benz tuvo \u00abun notable crecimiento en su volumen de negocios, especialmente en lo vinculado a la provisi\u00f3n de veh\u00edculos para el Ej\u00e9rcito, y se ubic\u00f3 entre las veinte empresas extranjeras con mayor facturaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Fangio fue todo esto, y much\u00edsimo m\u00e1s. Y ser\u00e1 siempre una parte m\u00e1s que importante de la historia deportiva y cultural argentina. Para entenderlo, el libro de Morosi es una gran puerta de entrada. La salida, es otra cosa.<\/p>\n<p><!-- Live Blog Post --><\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/855802-un-fangio-demasiado-veloz\">source<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace tiempo que Juan Manuel Fangio dej\u00f3 de ser el \u00eddolo impoluto. 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