Vélez Sarsfield cayó 2-0 de local ante Godoy Cruz y la derrota puso contra las cuerdas a su entrenador Sebastián Domínguez, cuyo equipo lleva 679 minutos sin inflar las redes.
La noche del lunes pintaba para romper la mala racha del último campeón del fútbol argentino, que no sólo no sumaba de a tres desde el inicio del presente Torneo Apertura sino que tampoco había marcado. Pero de entrada el VAR anuló por offside milimétrico un gol de Braian Romero, que lo había gritado con el alma junto a su gente.
En respuesta, avisó Yáñez con un remate al travesaño. Y tras un corner llegó el inexplicable gol en contra de Francisco Pizzini, que de cabeza dejó sin chances a su propio arquero.
Al rato vino el segundo cachetazo para el Fortín: Quirós rechazó como pudo un tiro libre del «Indio» Fernández, pero el rebote lo tomó Facundo Altamira, quien con un fierrazo batió a Marchiori que enmudeció a todo Liniers.
En el complemento, empujado por su gente, Vélez tuvo sus chances con Montoro y Romero, a Santos le anularon un gol por fuera de juego y el palo se lo negó a Elías Gómez. Pero, enmarañado por los nervios, no pudo con el buen arquero Petroli, se quedó otra vez con las manos vacías y un gran interrogante en el banco.

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