mayo 3, 2026

Fm Amiga – Hersilia

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Órdenes y cortocircuitos históricos en la Fórmula 1

Cortocircuitos entre pilotos y equipos ha habido históricamente en la Fórmula 1. Directrices ignoradas, acuerdos desdeñados, órdenes sutilmente desoídas o con estruendosas contestaciones. El sobrepaso del argentino Franco Colapinto en la última fecha de la Máxima en Estados Unidos solo sumó un capítulo más a una vasta lista que incluye las llamadas “desobediencias”, que muchas veces se parecen más a actos de resistencia casi siempre festejados por los fanáticos del deporte, y también otros conflictos al interior de las escuderías por maniobras que tienen lugar sobre la pista y traen colas y caras largas. Va un repaso por algunas de estas recordadas escenas.

Dos casos argentinos

La prueba más cabal de que siempre han habido órdenes desagradables nos hace viajar hasta el Gran Premio de Francia de 1951, en Reims, cuando el Gran Circo llevaba adelante su incipiente segunda temporada. Aquella competencia la ganó el argentino Juan Manuel Fangio, pero con un detalle: avanzada la carrera, desde Alfa Romeo le pidieron al italiano Luigi Fagioli, compañero de escudería del argentino, que le diera su monoplaza al balcarceño -quien peleaba el campeonato- porque el suyo estaba fallando, una práctica permitida por aquellos tiempos. Así, Fangio logró la victoria, que debido al cambiazo de autos dividió los puntos entre ambos pilotos y registró a los dos con el triunfo. Cuenta la historia, sin embargo, que Fagioli se habría enojado con la orden. Y lo que siguió es una certeza: no volvió a correr más en la Fórmula 1.

Siguiendo con los pilotos de nuestras tierras, quizás el caso más recordado estos días tras la maniobra de Colapinto fue el famoso “desacato” de Carlos Reutemann en 1981. El santafesino lideraba el Gran Premio de Brasil de aquella temporada cuando desde Williams, su equipo, exhibieron un cartel que quedaría en la historia de la Fórmula 1. Decía ‘Jones-Reut’ y, siendo que Alan Jones, su compañero de escudería y campeón defensor, lo secundaba a siete vueltas del final, el mensaje parecía claro y contundente. Reutemann ganó aquel 29 de marzo y Jones se fue tan enojado que ni siquiera subió al podio, pero, para muchos, aquella acción le costó caro al “Lole” y motivó un conflicto al interior de su equipo que lo dejaría relegado. “Claro que vi los carteles, vi las señales, lo vi todo -diría el argentino, tiempo después-. Pero también pensaba, mientras veía todo eso, que si yo hacía caso a los carteles, era mucho más digno volver al box, preparar el bolso y despedirme de las carreras. Desobedecí. Y volvería a desobedecer si la circunstancia se repitiera”.

De Senna-Prost al “Crashgate”

Las órdenes de la discordia entre compañeros son un clásico en la Máxima: es imposible de olvidar el sobrepaso de Michael Schumacher luego de que Rubens Barrichello levantara a metros del final en Austria en 2002 tras una orden de Ferrari, lo mismo que el críptico mensaje que también esa escudería le enviaría vía radio a Felipe Massa ocho años después en Alemania -en tiempos en los cuales las órdenes de equipo estaban prohibidas- diciéndole “Fernando (Alonso) es más rápido que tú, ¿puedes confirmar que entendiste el mensaje?”. Inolvidables son también los enojos que estas directrices tienen como consecuencias cuando sus destinatarios no quieren acatarlas, como la furia de Mark Webber con Sebastian Vettel tras el Gran Premio de Malasia en 2013 o la ironía de Sergio “Checo Pérez” luego de que Max Verstappen no se dejara adelantar por él hace tres años en San Pablo.

Aunque no se trató de una orden de equipo en concreto, este recuento no podía dejar afuera a una de las rivalidades más importantes que entregó la Fórmula 1. Lo que ocurrió entre Ayrton Senna y Alain Prost en el Gran Premio de San Marino de 1989 fue, para muchos, el inicio de la lucha feroz que los enfrentaría en sus tiempos en el Gran Circo. Compañeros en McLaren, habían llegado a un acuerdo: no competir hasta pasar la curva de Tosa para evitar toques perjudiciales en el comienzo de la acción en Imola. Interpretaciones dispares, actitudes inocentes o fiereza deportiva, como quiera llamarse, lo cierto es que en un relanzamiento de la carrera el brasileño adelantó al francés en aquella curva y ganó la carrera, pero provocó tal desilusión y enojo de su compañero que dio comienzo a un enfrentamiento deportivo mítico e inigualable.

Esta nota puede cerrarse volviendo por un instante al presente, ya que uno de los involucrados en quizás la orden más escandalosa de la historia de la Fórmula 1 es protagonista de estos días de la Máxima. Se trata ni más ni menos que de Flavio Briatore, el asesor ejecutivo de Alpine, la escudería de Colapinto. El italiano era jefe del equipo Renault cuando, durante el Gran Premio de Singapur de 2008, le dio clandestinamente una orden a su piloto Nelson Piquet Jr. (hijo del tricampeón brasileño): le exigió que provocara un accidente para favorecer a su compañero Fernando Alonso. Con aquella estrategia, el español ganó aquel domingo pero, un año después, Piquet Jr. confesó ante la FIA, se reveló el escándalo y Briatore fue sancionado de por vida por su acción fraudulenta, aunque finalmente el órgano rector de la categoría puso fin a aquella sanción hacia 2013 y la temporada pasada el italiano volvió al Gran Circo luego de 16 años.


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