abril 24, 2026

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La batalla de los sexos, medio siglo después: habrá duelo Sabalenka-Kyrgios con normas especiales

La Batalla de los sexos, aquel histórico duelo que marcara un antes y un después en el tenis internacional en 1973, tendrá una reedición luego de más de cincuenta años: la bielorrusa Aryna Sabalenka, actual número uno del ranking mundial de la WTA, y el australiano Nick Kyrgios, ex finalista de Wimbledon, se enfrentarán en un duelo para la posteridad el 28 de diciembre próximo.

El disruptivo encuentro se llevará adelante en Dubai tendrá algunas reglas llamativas, con la clara intención de nivelar las condiciones. Ambos jugadores contarían con un sólo servicio, lo que eliminaría el segundo saque y perjudicaría a Kyrgios, quien llegara a ser el 13° del mundo en 2016 y ganara 7 títulos de ATP apoyado en su potente servicio. Por otra parte habrá un diseño diferente para la cancha: el espacio correspondiente a Sabalenka será ligeramente más pequeño. En rigor, ocupará un 9 por ciento menos respecto del lado de Kyrgios.

El duelo tendrá lugar en momentos totalmente dispares para los dos tenistas. Por un lado, Sabalenka, de 27 años, emerge como la mejor jugadora del mundo, no sólo por liderar el escalafón profesional de singlistas sino por haber ganado cuatro trofeos en la temporada: el Abierto de Estados Unidos y los WTA 1000 de Madrid y Madrid, además del WTA 500 de Brisbane en el inicio del año.

Kyrgios, por el contrario, si bien se mantiene como un tenista activo, parece estar más cerca del retiro con 30 años, más allá de ostentar una carrera de elite que tuvo como corolario la final de Wimbledon 2022 que perdiera frente al serbio Novak Djokovic. Los últimos años no fueron los ideales para el talentoso australiano: las lesiones de rodilla y muñeca le impidieron encontrar la regularidad necesaria para el circuito. Actual 652° del ranking, este año apenas disputó cinco partidos: el último de ellos en marzo, en el Masters de Miami, en la derrota ante el ruso Karen Khachanov.

«Estoy muy emocionado por ese partido. Sabalenka tiene una gran personalidad y es una jugadora magnífica. Pero me divierte que realmente crea que puede ganar», había dicho el australiano en septiembre pasado, y luego doblaría la apuesta: «¿De verdad cree que puede ganarme? No lo hará. ¿De verdad cree que tengo que jugar al ciento por ciento? Intentaré mantenerme concentrado porque represento a los hombres».

«Estoy muy orgullosa de representar al tenis femenino. Respeto mucho el talento de Nick, pero que no se equivoque: voy a dar lo mejor de mí», disparó Sabalenka apenas confirmado el cruce que tendrá, sin lugar a dudas, fuertes tintes históricos. Sabalenka-Kyrgios será la reedición de un duelo que dejaría una huella indeleble para la historia en términos de igualdad de género: el mítico partido que Billie Jean King le ganara a Bobby Riggs el 20 de septiembre de 1973.

La historia

Riggs estaba convencido: los hombres eran mejores que las mujeres. En su mente, esa máxima no podría modificarse. Campeón de Wimbledon en 1939 y considerado el número uno del mundo a principios de los años ’40, quince años después de su retiro ya se había transformado en un personaje excéntrico, provocador y mediático, sobre todo por sus polémicos comentarios sexistas.

“Las mujeres estadounidenses son las más privilegiadas y todavía no están satisfechas, quieren más. Hay que frenarlas ahora mismo», escupía quien además solía sostener que las mujeres debían permanecer en el lugar al que, según su mirada, pertenecían: la cocina.

Con 55 años Riggs se lanzó a una cruzada: retó a Billie Jean King, por entonces número uno del planeta, a enfrentarse en un partido que, con las décadas, representaría un punto de inflexión en la lucha por la equidad de género. Por entonces las mujeres ganaban alrededor de ocho veces menos que los varones y King, frecuente activista por los derechos de las mujeres, aceptó el desafío: sería una chance única para expresar ideas y promover las bases del circuito profesional femenino.

Riggs se sentía fuerte: en mayo de aquel año había jugado con la australiana Margaret Court, una de las mejores del mundo, y le había ganado 6-2 y 6-1 en San Diego. Ya con el duelo contra King como mayor desafío, soltaba sin vergüenza: «Quiero probar que las mujeres son malas y apestan”.

La Batalla de los sexos paralizó al mundo. Fue en el Astrodome Arena de Houston y tuvo números escalofriantes: más de 30 mil personas en el estadio y una audiencia por televisión que superó los 50 millones de espectadores. King sacó lo mejor de su tenis y aplastó a Riggs por 6-4, 6-3 y 6-3. Con semejante triunfo le demostró al planeta de que las mujeres podían triunfar en el deporte de la misma manera que los hombres.

El primer impacto no tardaría en llegar: ante la amenaza de boicot por parte de la tenista norteamericana, el Abierto de Estados Unidos de ese mismo año se convertiría en el primer torneo de Grand Slam que repartiría el mismo premio en metálico para hombres y mujeres. Desde aquel momento, sin importar sus logros deportivos, King se erigió como una abanderada del feminismo y una potente activista en la pelea por la libertad sexual, ya que sufría en su interior por mantener una relación homosexual clandestina mientras pensaba cómo romper su matrimonio. No asumiría su lesbianismo hasta 1998, cuando ya era un ícono mundial en las causas por la paridad de género.

La Batalla de los sexos sería inmortalizada como documental en 2013 y también sería reflejada en una película, estrenada en 2017 y protagonizada por Emma Stone y Steve Carell. «El tema de fondo es mucho más que un mero partido: significó el nacimiento del tenis profesional femenino», explicaba entonces King, en pleno lanzamiento del film, en el Festival de Toronto.

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