Se jugaba el séptimo minuto de descuento en el Ducó y estalló otra polémica sobre el arbitraje de Nicolás Ramírez: Juan Bisanz, delantero de Huracán, contenía la pelota a espaldas del arco y sintió la carga de Paulo Díaz, defensor de River. Enseguda, el atacante cayó al piso. La pelota se fue al córner y, de inmediato, el Quemero reclamó infracción. El juez no aceptó el argumento y lo amonestó por protesta excesiva. Al mismo tiempo, varios suplentes ingresaron a la cancha por la misma queja. El cuerpo técnico local se fue encima al cuarto árbitro y pidió la intervención del VAR.
Ramírez no fue convocado desde la cabina de Ezeiza. Se trató de una jugada de interpretación: si bien el chileno apoyó sus manos sobre la espalda de su adversario, el juez consideró que eso no tuvo como consecuencia de la caída de Bizans. Y como no se trataba de un error obvio y manifiesto como expone el protocolo, no hubo llamado al referí. Se aplicó el mismo criterio, la valoración del juez central, que en el penal a favor de Huracán, en el que Ramírez opinó que el agarrón de Martínez Quarta provocó la caída de Caicedo y por eso sancionó penal.






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