Siempre es un foco de atracción la presencia de Juan Román Riquelme, sea o no el protagonista principal, hable o no hable. La expectativa de su figura, de sus gestos, siempre está presente y no fue la excepción en la conferencia de prensa previa al superclásico. A la que asistió representando al Boca que preside, y acompañando al capitán de su equipo Leandro Paredes.
Su llegada se dio antes del horario de inicio del evento, directo desde el Predio de Boca que está distante a unos tres kilómetros desde el imponente Lionel Andrés Messi. Junto al secretario Ricardo Rosica y el director deportivo Marcelo Delgado, el presidente xeneize esperó pacientemente su turno de ingreso, después de que terminara la rueda de preguntas para Paredes y Gonzalo Montiel.
Video: Catalina Sarrabayrouse
Junto a su par de River, Stefano Di Carlo, Riquelme fue el último en entrar en escena cuando ya estaba Claudio Tapia al frente del micrófono central. Y tras los saludos de rigor (sin abrazos pero con cordialidad y un clima distendido entre todos los presentes), tomó la posta luego de que el mandamás millonario diera sus conceptos acerca del partido. Y hasta pareció sorprenderse y tener que ser arengado para largarse a hablar.
El presidente de Boca y el capitán a pura sonrisa en la previa del Superclásico. Video: @catasarra
Que gane el mejor
«Buen día…» dijo Román, para luego arrancar con un discurso de pura camaradería, bien acorde a como suele expresarse en estos casos. «Nada, felicidad. El superclásico es único, ya sea en nuestra casa o en la de ellos. Solamente que la gente disfrute mucho. Va a haber buenos jugadores de los dos lados, y ojalá tengamos la suerte de poder disfrutar mucho».
Sin detenerse, JR siguió abriendo el concepto y dejó nuevamente deseos para el partido del domingo, su tercer clásico en el Monumental (hasta acá empató y perdió) desde que es presidente. «Se ve en todo el mundo, eso hace que sea el clásico más importante del mundo, al menos para mí. Y esperemos que sea una fiesta. De fútbol. Que gane el que juegue mejor y que todos podamos ayudar», cerró.
Una costumbre ya repetida
Llegaba el turno de las fotos de rigor, para las que se sumó el árbitro del encuentro Darío Herrera. Todos juntos, presidentes solos. Banderín de AFA como obsequio del presidente de AFA y final del evento, que ya se va tornando una costumbre de tenerlo presente -a él y a su equivalente riverplatense- a diferencia de otros tiempos en los que alguno decidía o se había visto impedido de participar.
Para el final, el detalle de su salida, a la vista de los periodistas y fotógrafos presentes, fue en plena complicidad con el capitán de su equipo. Abrazos, una charla apartados y momentos de risas que quedaron capturados y bajaron el mensaje de la buena conexión que existe entre esas dos patas -a través de dos referentes del club- en la actualidad.
También tuvo tiempo para saludar y charlar un rato con Kishi Núñez (jugadora del fútbol femenino del club) y con Francisco Taliercio (miembro del equipo de futsal). Fue justo antes de subirse a la camioneta que lo llevó de regreso a su lugar en el mundo. Boca Predio, ahí donde no siempre se lo ve aparecer, pero donde todos saben que siempre está.

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