“Toda mi familia es hincha de Boca, yo a veces lo iba a ver. Recuerdo con especial cariño el clásico que le ganó 3-0 a River en la Bombonera, con el gol de Palermo. Ese partido de Libertadores fue inolvidable”.
5 de octubre del 2007. Faltan dos días para un superclásico que ganaría River en el Monumental (2-0, Falcao y Ortega). En épocas en las que era habitual ver a varios jugadores dialogar con la prensa antes de los partidos (incluso uno así), Gabriel Paletta, defensor de Boca, no es la excepción: dice que tienen equipo “para ganar”, resalta lo anímico y deja una frase sobre su fanatismo que no sabe que se volverá muy repetida casi dos décadas después.
No tiene por qué saberlo. De hecho, Gabriel, quien había llegado al Xeneize unos meses antes proveniente del Liverpool, tampoco conocía que su hermano nueve años mayor, Héctor, comenzaría a dirigir en Primera solo seis años después: su primer encuentro fue un 3-0 de Racing a Unión, por la 19ª fecha del Torneo Final 2013, el 21 de junio del 2013.
Gabriel, de hecho, era el Paletta más conocido popularmente. Hoy es Héctor, nacido en Longchamps el 27/11/76, profesor de Educación Física e iniciado en ligas amateurs de Zona Sur antes de pegar el salto al arbitraje de AFA. Un árbitro que desde este domingo a la tarde/noche que está en boca de muchos hinchas de River, de dirigentes, de ex dirigentes y hasta ex futbolistas por su decisión de no llamar a Darío Herrera a revisar la polémica jugada del final del superclásico, en la que Blanco carga a Martínez Quarta.
Ocupando un lugar a cargo del VAR desde el 2022, no es la primera vez que desde River se van disconformes con su actuación. De hecho, en los pasillos del Monumental recuerdan varios antecedentes en los que, según afirman, fueron perjudicados con él en la cabina. El más reciente, en el partido contra Barracas Central de la primera fecha del Apertura, en el que no llamó para revisar una clara mano de Gastón Campi tras un remate de Fausto Vera dentro del área.
Entre polémicas, tampoco intercedió en el superclásico anterior, en el que hubo un empujón limítrofe de Milton Giménez a Paulo Díaz previo al gol de Exequiel Zeballos: para Olé, de todos modos, no fue falta sino un cuerpo a cuerpo lícito. Y un año antes, también en la Bombonera, no llamó para que le mostraran la roja a Marcos Rojo, quien había escupido a Colidio.
En su etapa como árbitro VAR, Independiente fue el club con el que más veces estuvo designado: 16, con un triunfo para el Rojo, 12 empates y tres derrotas. Luego, siguen Boca (7-4-4) y River (8-4-3), ambos con 15. Y cuarto aparece Barracas Central, con un récord de 3-7-4 en 14 juegos.







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