Lo esperó. Lo deseó. Lo soñó. Y finalmente se le dio. En su octavo partido en River, Kendry Páez se sacó la mufa y logró convertir su tan ansiado primer gol. Uno que si bien no festejó tanto porque fue en el último minuto contra Aldosivi y sirvió para redondear este 3-1 final, sin dudas le vendrá más que bien a futuro: es un shock de confianza clave para encarar la parte final del semestre previa al Mundial.
Sí, porque a sus 18 años, cuenta con amplias chances de estar en Norteamérica en junio con la selección ecuatoriana. Pero antes, está en plena búsqueda de ese explosivo nivel que lo llevó a una muy temprana venta a Europa y a este préstamo desde el Chelsea que generó mucha ilusión en los hinchas en este verano. Y, de a poco, lo viene logrando.
Con buenos ingresos de la mano del Chacho Coudet, contra Carabobo había aportado su primera participación goleadora desde su llegada a Argentina (asistencia a Driussi): aquella actuación, de hecho, fue tan determinante que lo metió como titular en el superclásico. Y ahora, apenas nueve minutos en cancha más el descuento le alcanzaron para festejar con una definición deluxe: tras un muy buen pase filtrado de Colidio y una corrida con habilitación de Freitas, el chico enganchó de zurda y la colocó en el ángulo.
La celebración fue a su estilo: esperó a que llegara su asistidor para hacer un bailecito que demuestra el buen semblante que suele tener Kendry en la diaria. Y que estaba esperando: no anotaba desde el 21 de septiembre del año pasado en un partido contra el París FC, cuando todavía vestía la camiseta del Racing de Estrasburgo.





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