mayo 13, 2026

Fm Amiga – Hersilia

La radio que va con vos.

No es con el hincha, Juanfer

Caótico. Un desenlace de partido Monumental como el estadio. Las pulsaciones a mil de todos en una época difícil para el hincha de River, acostumbrado a ver jugar bien a su equipo y tener la panza gorda por su historia y, particularmente en la última década, por la era dorada de Marcelo Gallardo en su primer ciclo. D os años sin títulos, más de 70 millones gastados, nulos resultados y un 2026 que ya se llevó puesto al mismo Gallardo, forman un cóctel explosivo. Además, jugadores, muchos de ellos, por los que se pagaron fortunas increíbles y han demostrado poco hasta acá. Entonces, ¿cómo pedirle más paciencia a la gente en momentos así?

Se entiende, siempre dentro del marco del fútbol (desde luego, hay cosas mucho más importantes en la vida que un partido), el cansancio genuino, sin violencia, del simpatizante de River. Del que fecha a fecha en el Monumental llena las más de 80 mil butacas, cree y va, con su exigencia (esa que en su momento bajó al mundo terrenal, afectada por el descenso y el tortuoso regreso a Primera). Bancó en ese entonces y, a partir de eso, supo valorar mejor el hecho de llenarse las botas de barro antes de alzar el oro. Ahora, harto por situaciones repetitivas, que no condicen, devuelve al fin y al cabo lo -poco- que el equipo brinda hace largo rato, pese al cambio de DT. Una vez más, en este partido contra San Lorenzo, copó y bancó, hasta que llegó un punto que se saturó. Y que temió lo peor de otras noches de tragos salados.

Quintero vs. San Lorenzo (Pagni).Quintero vs. San Lorenzo (Pagni).

Un equipo que si bien no bajó los brazos , repitió errores infantiles como en otras instancias definitorias, que estuvo al borde de otra eliminación papelonesca contra un rival que jugó parte de un primer tiempo, todo el segundo y el alargue con un jugador menos. ¿Cómo pedirle más tolerancia al fana después de tantas y tantas muestras de apoyo, de sold out, de afecto dentro y fuera del Monumental? De ver una y otra vez que le mojen la oreja rivales de menor calibre y que se marche a casa con las manos vacías. Llegó un límite, expresándose desde las tribunas. Valedero. Para también despertar a algunos dormidos en el rectángulo verde. “El que se vayan todos”, que se ha visto en otras canchas y tampoco es sorprendente, no es literal, pero sí es el reflejo de un momento de pocas pulgas. Las exigencias son para todos. Desde los que tocan la pelota hasta los últimos que toman decisiones en CARP.

Quintero, reconocido y querido por el inolvidable gol a Boca en Madrid en 2018, sabe como pocos lo que es el mundo River, lo que se pide y el paladar negro. No hace falta explicárselo. Tal vez, una vez que baje también sus pulsaciones -todos somos humanos y en caliente nos dejamos llevar- y analice como capitán todo lo sucedido el domingo, su reproche se debería redireccionar, por ejemplo, para compañeros que todavía evidentemente no comprenden lo que la Banda representa. Que se ríen antes de una definición por penales como si estuvieran en el teatro viendo una comedia -cuando el horno no estaba para bollos- o aquéllos que repiten una y otra vez equivocaciones, tienen chances, pero parecen no darse cuenta de la camiseta que llevan o lo que pesa. O no les da.

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