“Al fútbol cordobés le hace falta un campeón”. La frase de Claudio Pérez atraviesa toda la ilusión que vive Belgrano. A más de una década de aquella histórica Promoción ante River en 2011, el ex defensor vuelve a encontrarse con un cruce que inevitablemente remite a uno de los capítulos más recordados del fútbol argentino. Pero para él, esta final es otra historia. “Muchos piensan que es una revancha, pero no. Son dos cosas totalmente diferentes”, aclara.
Instalado en Córdoba y muy cerca del día a día del club, el Chiqui analiza el presente del Pirata, destaca la mezcla entre juventud y experiencia y pone el foco en nombres claves como el Ruso Zielinski, Juan Carlos Olave y el Mudo Vázquez. “La gente grande gana campeonatos”, asegura, convencido de que este plantel tiene “convicción, tranquilidad y sentido de pertenencia” para pelear por el primer título de la historia de Belgrano.
En la charla también reaparece el recuerdo imborrable del 2011: el “penalazo” no cobrado a Caruso, el festejo eterno en el vestuario y una definición que todavía resuena. “La historia la cambiamos nosotros”, dice sobre aquel ascenso que mandó a River a la B. Hoy, con otra final en Córdoba y el Kempes como escenario, Pérez vuelve a ilusionarse. Porque, para él, este Belgrano puede volver a quedar “en lo más alto” de la historia del club.
-Belgrano se clasificó a la final y automáticamente muchos se acordaron del 2011. ¿A vos también te pasó?
-Sí, sí. Lo primero que se nos pasó por la cabeza cuando pasó River y después pasó Belgrano fue el 2011. Fue un partido hermoso que vivió toda Córdoba y, más que nada, Belgrano. Hay como un morbo: creo que la mayoría de la gente quería que se vuelva a jugar ese partido y muchos piensan que es una revancha, pero no. Son dos cosas totalmente diferentes.
-¿Para vos no es una revancha?
-No, para mí no es una revancha. Lo del 2011 ya pasó y fue algo muy lindo que vivió Belgrano. Ahora es totalmente diferente. Sí hay algunas similitudes: hoy Belgrano también tiene un equipo con gente grande y experiencia, como lo tuvimos nosotros en 2011. Pero River está acostumbrado a jugar finales y para Belgrano va a ser la primera. Igual creo que lo va a hacer muy bien.
-¿Es casualidad o destino que vuelva a darse este cruce?
-Puede ser destino. Además, la final se juega acá en Córdoba, en nuestra casa, y ojalá que el título se quede en Córdoba.
-Si Belgrano vuelve a hacer historia contra River, ¿dónde queda este partido en la historia del club?
-En lo más alto. Porque sería el primer título de Belgrano. Lo del ascenso fue histórico y cambió el fútbol argentino, pero un campeonato queda para toda la vida.
-¿Puede convertirse en una especie de fantasma para River?
-Puede ser. Porque son partidos importantes y se puede generar una rivalidad linda. Belgrano tiene mucho para ganar en este tipo de encuentros.
-Vos vivís en Córdoba, ¿cómo está el clima?
-La gente está contenta. Hay una mezcla de felicidad porque Belgrano llegó a la final y porque se juega en el Kempes. No tienen que viajar y van a poder hacer la previa desde temprano, como es costumbre acá en Córdoba. Si el partido es a las tres, la previa arranca a las nueve o diez de la mañana. Eso lo va a disfrutar mucho el hincha de Belgrano.
¿Este clima se parece al de la promoción con River en 2011?
-En 2011 no le prestaba atención al clima de la gente porque estaba muy metido en el partido. Era entrenar y volver a casa para concentrarme. Hoy lo vivo del otro lado, como hincha, y la verdad es algo muy lindo. Además, Córdoba es una ciudad alegre y ahora con esto mucho más.
-¿Creés que esta final puede marcar un antes y un después para el fútbol cordobés?
-Sí, totalmente. River jugó muchas finales, pero para Belgrano sería la primera y eso puede cambiar mucho para el fútbol cordobés y para el fútbol del interior.
-¿Ya es hora de que un equipo cordobés salga campeón?
-Sí, ya es hora. Lo dije cuando Talleres estaba bien también en su momento en el torneo local. Es importante para el fútbol de Córdoba y para el fútbol del interior. Dios quiera que Belgrano salga campeón. Todos los equipos se preparan para eso, aunque después solamente uno lo consigue.
-¿Por qué pensás que Belgrano puede quedarse con el título?
-Porque llega muy bien anímicamente y futbolísticamente. Contra Argentinos hizo un partido muy inteligente. Y además porque al fútbol del interior y al fútbol cordobés les hace falta un campeón.
Del «penalazo» a «cambiamos la historia del fútbol»
-Cuando escuchás “River-Belgrano 2011”, ¿qué es lo primero que se te viene a la cabeza?
-Siempre se me viene la jugada del penal de Olave. Nosotros fuimos a abrazarlo y tres jugadores tocamos la pelota con la mano. En ese momento nadie se dio cuenta. Son recuerdos lindos y graciosos.
-Y vos también quedaste marcado por una polémica…
-Sí, por el penal que no me cobraron contra Caruso. Creo que se habla más de eso que del partido en sí.
-Fue un penalazo. Hoy, con el VAR y con todas las cámaras, era penal y expulsión.
-¿Después del partido hablaron de esa jugada?
-Sí, después nos reíamos. Estuvimos como tres horas festejando en el vestuario y después empezamos con las preguntas: “¿Qué pasaba si cobraban el penal?”, “¿Lo aguantábamos con uno menos?”, “¿River lo daba vuelta?”. Son cosas que quedan en el aire.
-Si se cobraba, ¿cambiaba la historia?
-Cambiaba toda la historia del fútbol. Igual, la historia se cambió. La cambiamos nosotros porque nadie pensaba que Belgrano iba a ascender y mandar al descenso a River. Se cambió todo.
-¿Qué sintieron cuando supieron que el rival era River?
-Al principio uno piensa que está complicado porque River tenía ventaja deportiva y definía en su cancha. Pero con el paso de las semanas, las palabras del Ruso, los entrenamientos, los asados de todos los miércoles y el grupo nos hicieron entender que no teníamos nada que perder y sí mucho por ganar. Si ganábamos, quedábamos en la historia del fútbol.
-¿Esa serie te cambió la vida?
-Sí, me cambió muchísimo. Y más por el tema del penal, ja. Después me fui a Vélez, me fue muy bien y gracias a Belgrano y Córdoba pude crecer mucho en mi carrera.
-Después te tocó jugar en Boca. ¿Los hinchas te agradecen por haber mandado a River a la B?
-Sí, muchos sí. Jugar en Boca fue algo hermoso. Somos millones de argentinos y todos quieren jugar ahí. Yo fui un privilegiado.
-¿En ese momento dimensionaron lo que habían logrado?
-No tanto. Ascendimos y enseguida tuvimos que prepararnos para la Primera División. No hubo mucho tiempo para pensar en todo lo que había pasado.
-¿Te imaginabas que 15 años después se iba a seguir hablando tanto del 2011?
-No tanto como ahora, pero sí sabía que había quedado marcado en la historia. Jugué afuera y también se hablaba del 2011. Siempre se habla del 2011.
Entre experiencia, pertenencia y la mano del Ruso: las claves de este Belgrano
-¿Cómo ves este plantel? Tiene una mezcla interesante entre jóvenes y experimentados.
-Yo siempre digo que los jóvenes te hacen ganar partidos y te ayudan a llegar lejos, pero la gente grande te da el plus de la experiencia y de manejar los partidos. La gente grande gana campeonatos. Siempre tiene que estar acompañada de chicos jóvenes, como hoy lo tiene Belgrano. Tiene un lindo equilibrio entre juventud y experiencia, y eso lo hace un rival muy difícil.
-¿Ese equilibrio es el gran diferencial de Belgrano para llegar a la final?
-No. El diferencial es la mano del Ruso, la llegada de Juan Carlos Olave y la convicción de los jugadores. Cuando vieron que estaba la oportunidad de clasificar, se unieron cada vez más. Se nota dentro de la cancha que son un grupo muy unido, que se hicieron amigos, y el que entra hace lo mismo o mejor que el titular. Eso es muy importante.
-¿Qué tiene Ricardo Zielinski como entrenador?
-Tiene mucha paciencia y tranquilidad. Mantiene la cabeza fría tanto ganando como perdiendo, y eso se transmite al grupo.
-Si tuvieras que definir al Ruso, Olave y el Mudo en una palabra.
-El Ruso: paciencia. Olave: locura. El Mudo: magia.
-¿Cuando Belgrano armó este plantel imaginabas que podía llegar tan lejos?
-Yo sí tenía fe de que íbamos a clasificar entre los ocho, pero no pensé que íbamos a llegar a la final. Después, en el mata-mata, puede pasar cualquier cosa. Ahí tenés el ejemplo de Platense: nadie pensaba que iba a llegar a la final y terminó campeón. Pero acá estamos.
-Y además vienen de ganar el clásico…
-Claro, eso fue un envión muy grande. Nosotros lo hablábamos antes del partido: el que ganara el clásico iba a salir fortalecido y podía llegar a la final. Y fue lo que pasó. Ganó Belgrano y acá estamos.
-¿Este Belgrano tiene cosas de aquel equipo de 2011?
-Sí. Tiene varios jugadores con sentido de pertenencia por el club y eso es muy importante en partidos decisivos. Hoy pasa algo parecido.
-¿Qué tiene que tener un jugador de Belgrano para enfrentar a River en una final?
-Convicción, tranquilidad y saber que tiene todo por ganar. Es un momento único, no siempre un equipo de Córdoba llega a una final. Tienen que disfrutarla y tratar de dejar el título en casa. Es hermoso jugar contra River y en su cancha, pero hay que estar preparado en todos los sentidos.
-¿Seguís hablando con Olave, el Mudo o el Ruso?
-Sí, claro. A veces voy a visitarlos al entrenamiento, aunque no puedo mucho porque yo también dirijo y entrenamos a la misma hora. Pero siempre hablamos y mandamos mensajes.
-¿Hubo mensajes cuando clasificaron a la final?
-Yo siempre les mando mensajes después de los partidos. Esta vez fue con mucha felicidad porque dieron un paso muy grande para la historia del club.
– ¿A quién le ponés fichas para el gol?
-Al Chino. Siempre al Chino (Zelarayán). Es de los jugadores que más remata en el torneo y hoy es difícil encontrar jugadores que pateen tanto al arco.











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