A horas de la final del Torneo Apertura entre River y Belgrano, una de las grandes incógnitas pasa por el estado físico de Aníbal Moreno. El volante central se recupera a contrarreloj del esguince en el ligamento colateral medial derecho que sufrió ante Rosario Central, durante la semifinal del torneo, y desde aquella imagen saliendo entre lágrimas del campo de juego tiene la cabeza puesta en llegar en condiciones al estadio Kempes. Este sábado, antes de viajar a Córdoba junto al resto del plantel, volvió a entrenarse de manera diferenciada, al igual que Gonzalo Montiel. Aunque ninguno de los dos pudo trabajar a la par del grupo, en el cuerpo técnico mantienen una cuota de optimismo y serán esperados hasta último momento para definir si podrán estar disponibles.
La lesión de Moreno golpeó fuerte en River, sobre todo por el contexto en el que se produjo. El mediocampista venía siendo uno de los futbolistas más regulares del semestre y se había transformado en una pieza fundamental dentro del esquema de Eduardo Coudet. Su despliegue, capacidad para recuperar pelotas y equilibrio táctico le dieron al equipo una solidez que muchas veces resultó decisiva para sostener resultados y controlar partidos complejos. Por eso, apenas abandonó la cancha frente a Central, la preocupación fue inmediata. Y aunque los estudios posteriores confirmaron un diagnóstico que normalmente demanda varias semanas de recuperación, el volante nunca dejó de pensar en la posibilidad de llegar a la final.
Aun con dolor y limitado físicamente, Moreno siente que puede aportar. La cercanía de un partido decisivo y la posibilidad de pelear por un título después de un semestre de enorme desgaste lo empujan a intentar hasta lo imposible. En la intimidad del plantel reconocen que el mediocampista está haciendo un esfuerzo enorme para acelerar su recuperación y no quedar afuera del encuentro más importante del campeonato. Sus números explican también por qué insiste tanto: disputó 2.001 minutos repartidos en 23 partidos y se convirtió en uno de los futbolistas más utilizados por Coudet. En un equipo que atravesó altibajos futbolísticos durante el semestre, su presencia fue una de las pocas constantes positivas.
Además, existe otro factor que alimenta una mínima esperanza: la sociedad futbolística que construyó junto a Fausto Vera en el eje del mediocampo. Ambos lograron complementarse rápidamente y le dieron a River una estructura mucho más equilibrada. La alternativa natural para reemplazar a Moreno sería Lucas Silva, un juvenil con proyección pero todavía sin experiencia en finales de Primera División. Y aunque esa situación no cambia los tiempos médicos ni modifica el cuadro clínico, sí mantiene una pequeña puerta abierta para el ex Palmeiras. En Núñez saben que, aun disminuido, Moreno podría aportar personalidad, intensidad y presencia en un partido que promete jugarse al límite.
El deseo del volante está intacto y en River todavía no descartan su presencia. Sin embargo, mientras continúa trabajando para acelerar los tiempos normales de recuperación de una lesión de este tipo, el último entrenamiento dejó señales de cautela puertas adentro. Aunque será esperado hasta último momento y la decisión final se tomará cerca del partido, hoy su presencia en la final todavía aparece rodeada de incertidumbre. CÓRDOBA (ENVIADO)




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