junio 18, 2026

Fm Amiga – Hersilia

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El clásico volvió con de todo: CADU remontó ante Dálmine y armó una fiesta en Zárate

Catorce años hubo que esperar para volver a ver oficialmente el clásico entre Defensores Unidos y Villa Dálmine. Y el regreso estuvo a la altura de la historia. En Zárate hubo clima de clásico, polémicas, tres penales y un partido que cambió de dueño varias veces. El Viola, que llegaba como puntero y a cumulaba 14 encuentros sin perder, parecía encaminar otra tarde ideal cuando Santiago Prim abrió el marcador desde los doce pasos. Incluso, minutos más tarde, Juan Martín Rojas sostuvo la ventaja al taparle un penal a Martín Giménez. Pero el clásico tenía guardada otra historia para la tarde.

La expulsión de Diego Martínez, cerca de la media hora, modificó por completo el desarrollo del partido. A partir de ahí, CADU se hizo protagonista, adelantó líneas y empezó a jugar cada vez más cerca del arco rival. Dálmine, incómodo y obligado a resistir con uno menos, dejó de tener el control frente a un Defensores Unidos que entendió los tiempos y fue creciendo empujado por su gente. El empate terminó llegando también desde el punto penal: Giménez tuvo revancha y esta vez no falló para poner el 1-1 y encender definitivamente la tarde en Zárate.

Pero el golpe final llegó desde el banco y de una manera inolvidable. Alan Sombra sacó un remate fantástico que pegó en el travesaño antes de meterse y desató la locura de CADU. Un golazo que terminó premiando la superioridad del local, que fue más en el complemento y logró dar vuelta el encuentro.

Así, Defensores Unidos consiguió un triunfo enorme para tomar aire en la pelea de mitad de tabla y, de paso, bajarle a Dálmine la posibilidad de quedar como líder del campeonato.

El mate se abrazó al empate

Hay empates que no modifican demasiado la tabla, pero sí el ánimo. Y Argentino de Quilmes encontró uno de esos. Porque cuando la tarde parecía escaparse entre la bronca y la preocupación, el Mate rescató un 2-2 ante Excursionistas y convirtió un punto en algo más grande. En una Barranca, el equipo de Adrián Czornomaz volvió a demostrar que, aun golpeado y cerca del fondo, todavía tiene fuerzas para pelear.

Se repartieron los puntos. Se repartieron los puntos.

El partido tuvo el tono de dos equipos que sabían lo que se jugaban. Excursionistas, candidato y protagonista del torneo, manejó mejor la pelota por momentos y golpeó en los instantes justos. Argentino, en cambio, respondió desde el esfuerzo, desde la intensidad y desde esa necesidad urgente de sumar para escaparle al descenso. El Mate sufrió, corrió y nunca terminó de soltarse del partido, incluso cuando la tarde se volvió cuesta arriba .

Y ahí apareció el desahogo. Porque cuando ya asomaba otra derrota dolorosa en la Barranca, el local encontró ese último empujón anímico para no irse vacío. El empate terminó cayendo como un abrazo colectivo.. Argentino de Quilmes llegó a tres partidos sin perder, sigue mirando de reojo la zona baja y todavía está lejos de la tranquilidad.

El Tano cayó sobre el final

A veces el fútbol espera hasta el último segundo de la tarde para romperte el corazón. Y eso le pasó a Sportivo Italiano. Cuando el empate parecía sellado y la bronca apenas alcanzaba para lamentar una chance desperdiciada, San Martín de Burzaco encontró el golpe final y dejó al Tano vacío, mirando el césped de Ciudad Evita como quien todavía intenta entender cómo se le escapó el partido entre las manos.

A Sportivo Italiano se le escapó sobre el final. A Sportivo Italiano se le escapó sobre el final.

Fue una tarde áspera, Italiano quiso hacerse dueño del encuentro desde el protagonismo y la necesidad de acercarse arriba, mientras el Azul eligió esperar y aprovechar los espacios. El partido nunca tuvo un dueño absoluto: cambió de ritmo pero siempre con la impresión de que un detalle iba a inclinarlo definitivamente.

Y el detalle llegó cuando ya no quedaba nada. Un cierre cruel. San Martín se quedó con tres puntos enormes y el Tano terminó con la sensación de haber hecho el desgaste para quedarse sin premio.

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