Wembley, el Manchester United y el Barcelona. Messi, Xavi, Iniesta, contra Rooney, Ferdinand y Giggs. Guardiola y Ferguson. La final de la Champions del año 2011, tenía todos los condimentos para ser uno de los mejores partidos del siglo. El jueves se cumplieron 15 años de la tercera orejona para el astro argentino y de un encuentro que marcó a una generación completa.
Llegar no fue para nada fácil
El Culé no tuvo un camino para nada fácil, en los octavos se enfrentó al Arsenal: en Londres perdió 2-1 y quedaban con la soga al cuello. En España el equipo de Pep se hizo fuerte y con un fútbol, que por momentos, era casi perfecto, metió tres goles, recibió tan solo uno y paso a los cuartos de final. La pulga cerraba la primer serie eliminatoria con un doblete, el #10 ya hacía de las suyas.
Luego superaba con facilidad por 6-1 al Shakhtar Donetsk, y se metía en la semifinal. En esa instancia lo esperaba nada más ni nada menos que el rival de toda su vida. El Real Madrid y el Culé se enfrentaban en uno de los duelos más recordados de la historia del fútbol. Una final anticipada, el mundo estaba parado. El clásico, la historia, la dignidad, todo estaba en juego y, para sumarle un picante más que importante, Messi se enfrentaba a Ronaldo.
El Barca sacaba chapa de campeón y por momentos pasaba por arriba del Real Madrid. En el Bernabéu, con un Messi prendido fuego, el club catalán ganaba por 2-0 con un doblete de la Pulga y ponía un pie en la final. En su casa, los azulgranas empataron a uno y lograban un hito único. Barcelona quería ser campeón después de ganar uno de los clásicos más importantes de la historia.
Por su lado el Manchester United supo sacar en el camino al Olympique de Marsella, al Chelsea y Schalke 04. Una trayectoria dura, pero que sin sobresaltos superaba a cada uno de sus rivales. Con un equipo estelar los de Ferguson, que habían ganado tres de las últimas cuatro Premier Leagues, se metían de lleno en la final.
La gran final de Messi
Un partido aparte, Manchester United y Barcelona se volvían a ver las caras en una final de Champions tan solo dos años después. Los ingleses tenían sed de venganza, el recuerdo del 2-0 con un gol de Messi estaba más que fresco, pero los Culés, eran imparables. Un gol del siempre efectivo Pedro puso en ventaja a los españoles, pero los Reeds Devil también tenían a sus figuras: Rooney igualaba el duelo con un bombazo y el partido llegaba al entretiempo en tablas.
Un Manchester, que jugaba con la localía de su lado, se ilusionaba con la Orejona. Pero era el año de Messi, nadie lo paraba: con una jugada que únicamente puede hacer él, cambiando de ritmo como nadie y con un pase a la red puso el 2-1. Un festejo con bronca y una patada al cartel publicitario marcaban lo importante que era el partido para el #10.
El tanto de David Villa le daba el cierre a una noche casi perfecta para el Barcelona. Campeones de nuevo, con jerarquía y, sobre todas las cosas, con un Messi imparable. Se cumplieron 15 años de uno de los mejores partidos de la historia del capitán de la Selección Argentina. De la mano de la Pulga el equipo Culé ganaba su cuarta Champions League.





Más noticias
La drástica decisión que analiza tomar Cavani en su peor año en Boca
Video: el polémico offside que le cobraron a Gimnasia de Jujuy en la eliminación ante Belgrano
Video: el Chino Zelarayán se desmayó en pleno partido de Copa Argentina y tuvo que ser reemplazado