Dos equipos grandes del Ascenso. Dos equipos necesitados. Dos equipos que buscan el triunfo, aunque uno solo terminó sonriendo. Chicago se hizo fuerte en Mataderos, cortó con la mala racha, consiguió un triunfazo con Thiago Ocampo como figura y profundizó la crisis de un Chacarita que quedó en puestos de descenso de la Zona B de la Primera Nacional.
El Torito, que venía de ocho encuentros sin victorias, quería reencontrarse con los tres puntos. Y qué mejor que hacerlo ante su público. Y qué mejor que hacerlo frente a un Funebrero urgido. No fue sencillo y no fue fácil, pero luchó muchísimo para conseguirla y para dejar atrás la floja imagen de las últimas jornadas.
En el primer partido de Germán Lanaro como local, el entrenador metió mano en el equipo, le dio aire a la mitad de la cancha con jugadores picantes y le dio la confianza a Ocampo, el pibe de las Inferiores que no para de crecer. Simón Pérez abrió el marcador a los 15’ del complemento y, en el epílogo, Thiago estiró la diferencia para llevar un poco de alivio al Torito y preocupar aún más al Funebrero.




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