Se acabó el tire y afloje. Boca dio el paso que faltaba y fue a fondo por Sebastián Villa. Después de una primera oferta de cuatro millones de dólares más futbolistas, que no prosperó, la dirigencia decidió poner sobre la mesa los seis millones que figuran en la cláusula y ahora espera una respuesta definitiva de Independiente Rivadavia.
La postura es terminante: hasta acá llegó Boca. No habrá una nueva propuesta ni una mejora de las condiciones. Si la operación no avanza con estos números, el club se bajará de la negociación y apuntará a cerrar otros objetivos en el mercado como Esequiel Barco.
La diferencia principal apareció desde el inicio. Mientras Boca buscó construir una operación con dinero y jugadores, Independiente Rivadavia dejó en claro que no está interesado en recibir futbolistas como parte de pago. Ante ese escenario, Boca cambió la estrategia por el extremo y decidió atacar directamente con el monto fijado en la cláusula.
Detrás de la negociación también hubo contactos importantes. Arruabarrena habló con Juan Román Riquelme y le realizó un pedido. El entrenador pretende evitar que haya novelas con cualquiera de los refuerzos y que las negociaciones se extiendan durante semanas en este mercado.
En ese contexto, Boca parece estar cambiando su forma de negociar. Pasó de desgastar y estirar la oferta a acelerar a fondo. Tras una primera propuesta que incluía dinero y futbolistas, el Xeneize decidió ir directamente por los seis millones de dólares de la cláusula para intentar destrabar la operación y obtener una respuesta definitiva.
Villa, el gran objetivo del mercado
Si hay algo que no genera dudas es lo que Villa puede darle al equipo dentro de la cancha. Román lo elogió públicamente más de una vez, al punto de considerarlo entre los mejores futbolistas del país . Los números también respaldan esa mirada: en su primer ciclo con la azul y oro disputó 172 partidos, convirtió 29 goles, dio 33 asistencias y levantó siete títulos.
Claro que el posible regreso tiene un condimento extra. El colombiano mantiene un juicio contra Boca por despido indirecto, diferencias salariales y daños, con un reclamo que supera los 236 millones de pesos y los dos millones de dólares. Una situación que sigue abierta mientras las conversaciones avanzan por otro carril.
Por ahora, la decisión quedó del otro lado. Boca hizo su movimiento más fuerte, puso los seis millones de dólares sobre la mesa y espera una respuesta. La postura es inamovible: no habrá una oferta superadora. Si no alcanza, el Xeneize dará por terminada la negociación. ¿Qué dirán en Mendoza?




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