Sorprende. Pero tampoco demasiado. Puede parecer contracultural y todo un síntoma de un cambio de época en el fútbol mundial que Noruega haya terminado con más del doble de pases que Brasil y con sus hinchas gritando ooole en la tribuna ante el toqueteo del final. Pero el equipo dirigido por Carlo Ancelotti apostó a eso. A no tener la pelota. A darle la iniciativa al rival. A no presionar alto. A esperar más atrás para jugar de contra. Bien directo y vertical. Con el medio de la cancha como lugar de paso y no de generación de juego. Así jugó y así perdió. Lejos de su identidad y de su historia, cerca del papelón. De la mano de un tremendo Erling Haaland, los noruegos echaron a Brasil del Mundial.
Las estadísticas confirman la sensación general. Hay datos que explican por sí solos el partido. Brasil finalizó el encuentro con apenas 279 pases correctos sobre 329 intentos (85% de efectividad) contra los 617 pases exitosos sobre 680 intentos de Noruega (91% de efectividad). Sí, menos que la mitad que su rival. Una constante del ciclo Ancelotti ya que el plan siempre fue jugar directo para sus atacantes, algo anticipado por Olé en la previa del Mundial. El consagrado DT italiano, desde que asumió al frente de la selección pentacampeona del mundo, detectó que el punto fuerte estaba adelante. Con Raphinha, Matheus Cunha y Vinicius más Rayan, Martinelli, Endrick, Neymar, Igor Thiago y Luiz Henrique. Y apostó por ellos.
El Jogo Bonito deberá esperar. Hace rato que Brasil se alejó de su ADN histórico, de lo que lo hizo famoso. El Brasil de los talentosos le dejó paso al Brasil de los delanteros. A tal punto que sólo tuvo la posesión en un 34% (increíble 66% a favor de Noruega). Aunque también vale reconocer que con ese nuevo estilo contó con cinco ocasiones claras (una de ellas nada menos que un penal, el fallado por Guimaraes) como para ponerse en ventaja. La mala puntería y la gran actuación de Orjan Nyland, el arquero noruego, lo impidieron.
Histórico Haaland
Hasta su primer gol, en el minuto 79, Erling Braut Haaland había tenido dos chances de gol pero prácticamente no había participado del juego. Contenido por la dupla Marquinhos-Gabriel Magalhaes, apenas pudo entrar en contacto con la pelota. Pero los goleadores son así. Y el rubio delantero del Manchester City no precisa de muchas situaciones para convertir. Un centro desde la izquierda lo encontró para el cabezazo que batió a Alisson. Y sobre el final, un zurdazo desde el borde del área se coló pegadita al palo izquierdo del arco brasileño. Letal.
El doblete a Brasil:
Es el tercer doblete del 9 en este Mundial, el primero que participa con Noruega. Le hizo dos a Senegal, dos a Irak (ambos en la fase de grupos) y estos dos a Brasil. A esos hay que sumarle un gol más, ante Costa de Marfil en los 16avos de final. Así llegó a siete en este Mundial para igualar en la cima a Lionel Messi y Kylian Mbappé.
Otro dato demoledor de Erling: lleva 26 goles en sus últimos 14 partidos internacionales oficiales con la camiseta de Noruega. Sí, hace 14 partidos consecutivos que convierte. La última vez que jugó para su selección y no la metió fue contra Austria por la Nations League en octubre del… ¡2024! Sí, un animal.
Contra Brasil, en los más de 90 minutos de juego tocó apenas 30 pelotas, de las cuales perdió dos y tuvo cuatro remates al arco (dos terminaron en gol). Dentro de esos toques dio 13 pases (sólo falló uno). Es decir, apareció poco. Pero, como siempre, contundente. Con su eficacia goleadora sacó a Brasil del Mundial y puso a Noruega por primera vez en cuartos de final de una Copa del Mundo. Así, remando como la coreo que ensaya su colorida hinchada en las tribunas, los vikingos van para adelante.





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