Inglaterra se metió en los cuartos de final del Mundial después de un partido que tuvo de todo. Le ganó 3-2 a México en el Azteca y salió de pie de una noche incómoda por todos lados: la altura de la Ciudad de México, el empuje de un estadio volcado por el local y la expulsión de Jarell Quansah apenas iniciado el segundo tramo del encuentro.
Para Thomas Tuchel, todo ese combo transformó la clasificación en algo mucho más grande que un simple pase de ronda. El DT alemán habló desde el desahogo, con el peso de haber ganado en una cancha cargada de recuerdos para los Tres Leones y ante un rival que llevó el partido al límite.
Una victoria con sabor a final
En conferencia, Tuchel explicó lo que sintió después del triunfo. Para él, la noche en el Azteca no tuvo clima de octavos, sino de instancia decisiva: «Nunca se sintió como un partido de octavos de final, se sintió como si estuviéramos en una final o algo así», dijo.
El entrenador también eligió una palabra fuerte para definir la actuación de sus futbolistas. Habló de un resultado «heroico» y remarcó que Inglaterra salió adelante por carácter, más allá de los problemas que se le fueron acumulando durante el partido.
En relación a esto último que menciona, el alemán resaltó la respuesta anímica del plantel: «Si un equipo tiene corazón y fe, es este. Lo hicieron con pura voluntad», comentó. Luego reforzó la idea con una mirada más amplia del contexto: estadio icónico, localía, adversidad y una clasificación que terminó teniendo valor emocional.
El Azteca y una cuenta pendiente
El triunfo también tocó una fibra sensible para Inglaterra. El Azteca no era una cancha más: ahí, en 1986, los ingleses sufrieron una de sus derrotas más recordadas, aquella eliminación ante la Selección Argentina en los cuartos de final de la Copa del Mundo con dos goles de Diego Maradona.
Tuchel lo resumió sin esquivar el peso del recuerdo: «La historia de Inglaterra en este estadio era muy triste. Hoy hicimos las paces», comentó. Para el seleccionador de los Tres Leones, ganarle a el Tri en su casa no solo valía por el pase a cuartos, sino también por todo lo que arrastraba ese escenario para el fútbol inglés: «Sabíamos lo que significaba vencer a México aquí», remarcó.
El enojo con el arbitraje
Más allá del festejo, Tuchel también dejó una crítica fuerte para el arbitraje. El técnico se mostró molesto por la expulsión de Quansah y por un penal sancionado contra Inglaterra en una jugada discutida.
El DT fue tajante y dijo: «Los árbitros no son lo suficientemente buenos; los cuartos árbitros no son suficientemente buenos», disparó. Después, apuntó especialmente contra la revisión del penal y sostuvo que no había un error claro para modificar la decisión inicial: «Revirtieron una situación en la que ni siquiera había cobrado falta», afirmó.
Los nórdicos esperan y Henderson preocupa
Inglaterra ya sabe que en cuartos de final enfrentará a Noruega, que viene de eliminar a Brasil con Erling Haaland como gran figura. Tuchel, sin embargo, avisó que no se meterá de inmediato en el análisis del próximo rival: durante las próximas 24 horas no quiere saber nada del equipo noruego y priorizará el descanso.
La mala noticia se coló en medio de la euforia. Jordan Henderson intentó saltar una valla publicitaria, se tropezó y cayó muy mal sobre el césped, lo que le provocó una lesión en la muñeca. El volante fue atendido rápidamente y retirado en camilla, con riesgo de perderse lo que queda del Mundial. «En este momento se encuentra en el hospital, así que es una lesión bastante grave», explicó el DT de la selección inglesa.
El centrocampista inglés sufrió una caída al saltar una valla publicitaria durante la celebración del pase a cuartos de final del Mundial.








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