Entre las tantas decisiones importantes que debe tomar Eduardo Coudet para sacar a River de este mal momento futbolístico, hay un tema que se le impone en la agenda y que le demandará una cierta incomodidad. Es que este viernes a las 18, tal como lo estipula el reglamento de la Copa Sudamericana, vencerá el plazo para presentar ante la Conmebol los cinco cambios en la lista de buena fe que se permiten para esta instancia de octavos de final. La complicación viene de la mano con que tendrá que dejar afuera a tres refuerzos…
Sí, de los ocho que por ahora hay (Thiago Almada, hipotético noveno, no llegará a firmar su contrato antes de esa fecha), solo cinco podrán estar a disposición para la serie que arrancará el miércoles que viene en Colombia contra Independiente Santa Fe. Y si bien el técnico todavía no le comunicó su decisión a la dirigencia, ya es posible vislumbrar que el margen se achica a dos o a lo sumo tres cupos disponibles, que tendrán una importante lucha interna.
Es que el primer cambio, sin dudas, será el de Nicolás Otamendi: capitán y afianzado como titular, es una de las grandes esperanzas de River para poder pelear esta Copa. Después, Ángel Correa lógicamente también se meterá en la lista de buena fe.
Con ellos asegurados, los tres lugares pendientes mezclarán presente, importancia para el equipo e inteligencia para evaluar los puestos a cubrir en el campo. Es en este último concepto que se sustenta la posible inclusión de Francisco Ortega, llegado el miércoles al país y con su primer entrenamiento este jueves: como Marcos Acuña se pone a punto del desgarro en el isquiotibial derecho sufrido ante Gimnasia (llegará a la ida con 14 días de recuperación, difícil aunque es la idea del CT), tiene chances de ser titular el sábado vs. Tigre y en la ida en Colombia.
Varios candidatos, pocos cupos…
Naturalmente, si los médicos le aseguran que el Huevo llegará sin problemas, el Chacho podría ahorrarse ese cupo, más allá de que en la vista previa no suena tan sencillo que suceda. Así, quedarían dos para cinco competidores: Giovanni González, Mauro Arambarri, Tobías Andrada, Lucas Beltrán y Rafael Borré.
El lateral derecho uruguayo es el que menos chances tiene, aunque también hay que tener en cuenta que Gonzalo Montiel arrastró algunas dificultades físicas antes y durante el Mundial y no tuvo descanso. Y si Sebastián Driussi -ya con trabajos de campo y a tres semanas de su desgarro en el gemelo izquierdo- cumple con las previsiones y llega al primer encuentro copero, no sería descabellado que Borré o Beltrán -el centrodelantero que requirió de mayor inversión en este mercado de pases- queden a la espera de meterse en caso de pasar a cuartos (instancia en la que habrá tres posibilidades de cambio).
De esta manera, la puja final quedaría entre un Arambarri que reaparecería el sábado entre los concentrados tras un esguince de tobillo izquierdo y un Andrada que todavía no debutó y es una incógnita si necesitará un lógico proceso de adaptación, aunque el ex Vélez parece estar un pasito adelante del uruguayo.
¿Quiénes se quedan afuera? Entre tantas decisiones importantes, Coudet debe solucionar este tema…



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