Asunción se vistió de azul y oro. Desde el día en que Boca llegó a la ciudad donde el tereré circula como agua y la chipa es un placer sin horario, el partido contra Recoleta se volvió un único eje temático en cada conversación liviana. Choferes, vendedores, recepcionistas…cada uno que escuchaba el acento argentino invitaba al diálogo sobre la presencia del Xeneize.
Y la previa al cruce claramente siguió en la misma tónica. En los alrededores del Defensores del Chaco el amarillo de la camiseta de Recoleta fue apabullado por el azul y oro, algo parecido a lo que sucedería más tarde en el campo de juego.
Es que en Asunción son miles los que se definen como hinchas de Boca. En su mayoría se asumen como doble camiseta y también gritan los goles de Cerro Porteño, pero a todos los une un criterio: la pasión Xeneize fue lo que los enamoró. “Yo vine a ver a la hinchada, tienen una pasión única que no hay”, explica Gonzalo.
Mientras se disputa el partido entre Recoleta y Boca, una lluvia torrencial cae sobre el estadio. Video: @catasarra
Y todo parecía como si fuese un partido de Copa en la Boca. Irala se convirtió en la Avenida Carlos Antonio López. Los micros, las banderas, la locura Xeneize en las calles del barrio Sajonia se trasladaron después a las tribunas, con más de 20 mil hinchas siendo locales en el Defensores del Chaco.
Fue en ese contexto, rodeado de su calor a pesar del extraño descenso de temperatura y la lluvia, que el Xeneize goleó a Recoleta, en gran parte, quizá porque se sintió como en casa.

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