Leonardo Ponzio está sumando sus primeras armas como entrenador, pero haber sido un jugador emblemático en River y siendo patró en una posición neurálgica de la cancha es un plus en esta etapa tan especial, y diferente, en su vida. Hoy, le toca estar con el pizarrón y el marcador y a la vez conoce a la perfección lo que es estar del otro lado, con los botines puestos, escuchando al DT y defendiendo la banda roja en cada partido. Y esa experiencia se ve plasmada a la perfección tanto a la hora de dar indicaciones como también al momento de armar la planificación de los entrenamientos, con una logística clave para gestionar cargas y cuidar al máximo el físico de sus jugadores.
Luego de la victoria frente a Independiente Rivadavia, no hubo demasiado tiempo para celebrar. Antes de despedirse de sus muchachos en el vestuario local del Monumental, Leo los citó para el lunes por la mañana en el Camp, donde hubo regenerativo para los que sumaron más minutos frente a la Lepra mendocina y un amistoso informal contra All Boys para el resto. Y luego sí, tras la jornada, Ponzio les dio el martes libre para estar con familia y amigos y recargar energías.
A diferencia de otros entrenadores, que en contextos como este, con semanas largas de trabajo al no tener otras competencias, optan por darles descanso a sus jugadores al día siguiente de los partidos, el León, en base a lo que experimentó en más de dos décadas como jugador, decidió por segunda semana consecutiva licenciar al plantel dos días después del compromiso.
La postura que tomó con su cuerpo técnico y que se sostendría a lo largo de su ciclo tiene un sustento médico. Normalmente, después de un importante esfuerzo físico, los dolores musculares aumentan su intensidad a las 48 horas, lo que en medicina suele conocerse científicamente como «dolor muscular de aparición tardía o DMAT». Como el cuerpo tarda un tiempo en iniciar el proceso de reparación, la inflamación acumulada y las sustancias químicas que envía el organismo para sanar los músculo generalmente -porque cada cuerpo es único- activan los receptores del dolor dos días después.
Lo que se le viene a River…
De esta manera, Ponzio pretende que durante ese lapso sus jugadores se relajen y bajen tensiones y el reencuentro será el miércoles en Ezeiza, con tres prácticas por delante antes del viaje a Tucumán (viernes) para jugar el sábado desde las 17 en el José Fierro contra el Decano de Julio Falcioni.
Sólo con Aníbal Moreno moviéndose diferenciado por una contractura lumbar, el técnico no quiere sumar nuevas bajas por lesión y está atento a cada detalle.



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