Aunque su apellido podría ser el de un asistidor nato, sus pases favoritos son los que conectan directamente con el fondo de la red. Mientras en River sufren por la sequía de sus delanteros, la ofensiva de Belgrano es campo fértil por Lucas Passerini. Boca amenazó con llevarse esas tierras en el último mercado de pases, pero el campeón del fútbol argentino le puso cerco y alarma y hoy sigue siendo la principal carta de gol del equipo de Ricardo Zielinski, un sinónimo de ilusión pirata en la búsqueda de darle otro golpe al Millonario de Leo Ponzio en el reencuentro en el Kempes tras la final del Apertura.
Con sus 189 centímetros, es un faro y una referencia en el área. De arriba suele ser una tentación para los centros de los laterales y en la pelota parada, pero el repertorio del formoseño es mucho más amplio. De hecho, los tres goles que suma en el torneo, máximo killer del CAB en el semestre, fueron de derecha (Estudiantes de Río Cuarto), de zurda (Banfield) y uno de penal (Sarmiento). Un combo de recursos que provocó que el Luis Artime, pope del club, lo definiera como el «Haaland sudamericano», mimo que a la vez tuvo un trasfondo mayor.
Ante el firme interés del Xeneize en julio pasado, el histórico ex atacante plantó bandera y no dudó en comparar a su killer con el noruego del Manchester City para resaltar su imagen y elevar su cotización, una frase que no le gustó nada a Passerini al margen del cariño hacia Luifa. «Si para él soy Haaland, tengo que cobrar como él también, ¿no?», retrucó.
De la Patagonia al Ascenso: el largo camino del goleador
A sus 32 años y disfrutando del presente, su historia combina contrastes geográficos: nació bajo el calor formoseño, pero dio sus primeros pasos con la pelota en el frío chubutense con la camiseta de Deportivo Tecka, pueblo de apenas 1.500 habitantes. Con esa mochila cargada de ilusiones recaló en Quilmes, donde debutó en Primera en 2014 a los 20 años. Sin embargo, la falta de continuidad lo llevó a buscar rodaje en la Primera B, con pasos por Comunicaciones y Estudiantes de Buenos Aires.
Explosión en Chile, paso por México y el arribo a Alberdi
Luego de un discreto paso por Guaraní de Paraguay, su gran despegue se dio en Chile, donde dejó un grato recuerdo y hasta se barajó su nacionalización: con la camiseta de Palestino se consagró máximo artillero del torneo 2019 gracias a 14 tantos en 20 partidos, claves para lograr el tercer puesto y el boleto a la Libertadores. Luego pasó por Cruz Azul (abonó 3,2M de dólares por su pase), fue cedido a Necaxa y San Luis, repuntó en Unión La Calera y Belgrano no dudó en sumarlo como reemplazo de Pablo Vegetti.
Con 23 goles en 89 encuentros vestido de Celeste y titular en l os últimos dos partidos del equipo del Zielinski, su presencia será un foco de atención para los dirigidos por Leonardo Ponzio si se tiene en cuenta que River no brinda seguridad atrás. Con sólo una valla en cero en los últimos ocho partidos, la zaga brinda una sensación de nerviosismo que, además de errores puntuales, se reflejó en el reto de Nico Otamendi a Santiago Beltrán en Junín al grito de «salí una vez». Y Lucas está listo para dar otro Passerini al gol…




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