Supo ser un escenario infaltable en las noches de la temporada de verano en Mar del Plata, a la par de históricos teatros como el Colón, el Carreras o del Casino. Allí se jugaron grandes superclásicos que, a pesar de no ser por los puntos, dejaron triunfos históricos, como el 4-0 de Boca a River, y hasta la renuncia de un entrenador como Coco Basile, en 2010. Pero hoy, aquellos focos que iluminaron a grandes estrellas del fútbol argentino y que fueron protagonistas del Mundial 1978 ya prácticamente no encienden. Y el techo, que antes era un disfrute, hoy representa peligro y está en proceso de demolición… Esa es la triste postal actual del José María Minella, donde el equipo de Leonardo Ponzio cerrará la fase regular del Clausura frente a Aldosivi.
La montaña de butacas apiladas en un sector de la platea cubierta que se vio en los últimos partidos de Aldosivi y Alvarado, los dos equipos que hacen de local en el escenario mundialista, reavivó la polémica en la Feliz, donde hablar del estadio no genera sonrisas sino bronca y dardos cruzados. Porque lo que hace un año era un signo de esperanza, hoy es todo preocupación e incertidumbre.
A fines de 2025, después de años de abandono que derivaron en la actual clausura del sector del techo por riesgo estructural y en la imposibilidad de jugar partidos en horario nocturno por el deficiente sistema lumínico (por eso el partido comenzará a las 15), entre otros problemas como filtraciones y un césped que no suele lucir bien, el estadio dejó de estar bajo la órbita de la Municipalidad de General Pueyrredón y fue adjudicado a Minella Stadium SA.
La empresa, a cargo no sólo de la gestión del Minella sino del Polideportivo y otros espacios del predio por un plazo de 30 años, prometió realizar obras millonarias en un plazo de 36 meses y modernizar el lugar para que vuelva a ser el lugar de grandes eventos, no sólo deportivos. El contrato contempla también reformas estructurales y espacios comerciales, pero el tiempo pasa, apenas se removieron esas butacas plásticas que fueron descartadas en la propia tribuna y el Concejo Deliberante pide inspecciones y explicaciones sobre la concesión del Parque de Deportes.
El ruido político se escucha a diario, entre los que hablan de «un basural a cielo abierto» y reclaman por los incumplimientos de Minella Stadium (hubo cheques rechazados y cambios de accionistas) y los que aseguran que los trabajos se vienen realizando a diario y en las últimas horas mostraron la llegada de nuevas butacas.
Lo cierto es que River y Aldosivi jugarán en un estadio donde ya no suele utilizarse el cartel electrónico y en el que el futuro del pebetero panamericano, uno de los emblemas de los Juegos Panamericanos de 1995, es una incógnita ante la remodelación prevista. Mientras tanto, en Mardel no se resignan y sueñan con volver a ver al Minella repleto y siendo un orgullo de la ciudad.


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