A veces, los debuts dicen más de lo que parecen. No por lo que muestran en la cancha, sino por lo que esconden detrás. El estreno de Tobías Ramírez en River frente a Racing no solo marcó el inicio de una historia personal: también dejó al descubierto una idea de mercado que crece puertas adentro del club. Con 19 años, formado en Argentinos y con 43 partidos en primera, su aparición es la continuidad de un camino que empezó con Alex Woiski, siguió con Kendry Páez y promete consolidarse: buscar futbolistas jóvenes, que ya estén formados.
Según pudo averiguar Olé, hace tiempo que en las oficinas de Av. Figueroa Alcorta 7597 se trabaja bajo este concepto claro: captar talento en una etapa intermedia, cuando el jugador ya dejó de ser una promesa pura de inferiores pero todavía tiene margen de crecimiento. En ese marco se inscriben las llegadas de Woiski (20 años), Páez (18) y el propio Ramírez (19), todos futbolistas que, más allá de su juventud, ya tuvieron roce competitivo y exposición en contextos de Primera División.
Antes de desembarcar en River todos ellos ya habían dado pasos firmes en el inicio de sus carreras profesionales. En mayor o menor medida, no eran apuestas a ciegas, sino proyectos con recorrido.
Aunque todavía no tuvo su estreno en la Primera del CARP, Alex Woiski llegó tras destacarse en las Inferiores del Mallorca, donde acumuló una cifra impactante: más de 500 goles entre todas las categorías. Además, ya había tenido contacto con el plantel profesional y sumado experiencia internacional con la Selección Argentina, al disputar el Sudamericano Sub 20 de 2025.
Por su parte, Kendry Páez es, de los tres, el que más rodaje traía consigo. Antes de su llegada al Millonario, acumulaba 70 partidos en Independiente del Valle, con 13 goles y seis asistencias, y 25 encuentros en Racing de Estrasburgo, donde convirtió una vez. Considerado una de las grandes promesas de Ecuador, ya forma parte del seleccionado dirigido por Sebastián Beccacece y se perfila como candidato a disputar el próximo Mundial.
El caso de Tobías Ramírez completa el mapa: a sus 19 años, llegó desde Argentinos Juniors con 43 partidos en Primera, tras haber realizado todo su proceso formativo en el club de La Paternal. A diferencia de Woiski, su adaptación al fútbol argentino ya estaba resuelta, y a diferencia de Páez, su recorrido es más reciente pero igualmente significativo. Un punto intermedio que encaja perfecto en el perfil que hoy busca River: juventud, rodaje y margen de crecimiento.
El análisis de mercado que hace River
Desde el análisis de mercado, la lógica responde a una tendencia global. En ligas extranjeras, salvo excepciones, el foco está puesto en futbolistas Sub 23, pero con un filtro cada vez más exigente: si un jugador de 21 años aún arrastra errores estructurales en su juego, difícilmente un club como River sea el lugar para corregirlos. El margen de tolerancia es bajo y la exigencia, máxima. Por eso, en muchos casos, esos perfiles quedan descartados.
En cambio, el radar se afina cuando aparecen chicos de 17 o 18 años con proyección, condiciones naturales destacadas para su posición y un potencial de revalorización claro. Ahí es donde River busca adelantarse: detectarlos antes de que exploten definitivamente, incorporarlos, desarrollarlos dentro de su estructura y, en el mejor de los escenarios, venderlos a un mercado europeo a un valor superior, generando una plusvalía significativa.
La búsqueda no se limita a un territorio específico. Se rastrean ligas extranjeras con ese criterio etario, mientras que en el fútbol argentino el margen puede extenderse algunos años más. La razón es simple: el proceso de adaptación ya está resuelto. Un jugador que se desempeña en el ámbito local conoce el ritmo, la intensidad y las particularidades del torneo, lo que reduce riesgos y acelera su integración.
Sin embargo, esta estrategia también presenta un doble filo. La competencia por estos perfiles es cada vez más feroz. Los clubes formadores son conscientes del valor de sus juveniles con minutos en Primera y, en muchos casos, prefieren negociarlos directamente con el exterior, donde las cifras suelen ser más tentadoras. Sacarles estos talentos no resulta sencillo.
Por eso, en las oficinas del Monumental el trabajo es minucioso. No se trata solo de detectar talento, sino de identificar qué tipo de joven, con experiencia previa, puede encajar en el ecosistema de River, potenciarse al máximo y elevar su techo. El desafío está en afinar el ojo: encontrar antes que nadie a ese futbolista que todavía no explotó del todo, pero que tiene las condiciones para hacerlo. Así, River apuesta a llegar antes que nadie: detectar, potenciar y capitalizar. Un modelo que busca rendimiento hoy y una venta grande mañana.







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