Desde que terminó el superclásico, la polémica por la última jugada se ganó el lugar en todos los debates futboleros, independientemente de lo que hicieron Boca y River para quedarse con los tres puntos. Pero nadie, o muy pocos, terminan de decir lo que quieren decir.
Porque en el fondo de la discusión, el problema dejó de ser hace tiempo si la jugada se resolvió de una u de otra manera. La gravedad de estos casos no concluye con “fue o no fue penal”, sino que se convirtió en una discusión moral. ¿ Cuál sería la acusación al decir que el que estaba en el VAR es hermano de un ex jugador de Boca, de River o de Desamparados de San Juan? ¿Importa eso o la honestidad de ese árbitro?
El desafío es cómo cortar ese ciclo vicioso para transformarlo en virtuoso. Porque los mismos que hoy sufren cuestionamientos a su integridad alimentaron de algún modo ese monstruo de la desconfianza.
Se puede coincidir con Paletta cuando explicó ayer que se enfocan en ver “elefantes” y no hormigas -aludiendo a que el objetivo no debe estar en las situaciones chiquitas, sino las groseras- siempre y cuando ese criterio lo aplicara con cualquiera camiseta como protagonista: la de Boca, la de River, la de Barracas. Ahora, cuando subrayó que desde el VAR están para respaldar a los árbitros, se prendieron de nuevo las alarmas. Deben corregir las cosas que ven mal y punto.
En este fútbol argentino, hoy se elige no creer. Se presumen culpables todos. Los árbitros toman 250 decisiones por partido con la lupa de millones que van a ver siempre fantasmas cuando pifien o crean que resolvieron mal.
La reconstrucción de la credibilidad no se consigue de un día para el otro. Deberá ser sostenido el criterio de “más elefantes y menos hormigas” y el manto de sospecha sobre ayuda para algunos equipos se derriba sencillamente: con buenos arbitrajes.
Hoy la guardia se pone alta casi por default y los que tienen la mejor herramienta para bajar ese ruido son los mismos árbitros. Que, en todo caso, las dudas vuelvan a centrarse solo en la capacidad
El reconocido relator declaró: “Me llamó la atención que no llame el VAR. Es grosero hasta en cámara lenta, imaginate en rápida. Es imposible que no lo tomen como penal, con el argumento que dieron no me dicen nada”. Fuente: ESPN.


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