La novela por Paulo Dybala venía con un ritmo pausado, casi en silencio, pero la temperatura subió de golpe tras las palabras del director deportivo del club, Marcelo Delgado. Lo que que hasta hace poco eran caminos paralelos, hoy tiene un punto de encuentro marcado en el calendario: el 30 de junio próximo. Ese día, la Joya termina su contrato con la Roma y, con el aval del propio Chelo y la dirigencia, en Boca ya preparan el terreno económico para que el campeón del mundo se ponga la azul y oro.
De todo modos, consultado oficialmente al respecto, Delgado intentó manejarse con prudencia, pero sus declaraciones funcionaron como un verdadero llamador. » Obviamente que nadie va a discutir la jerarquía de Dybala, es un jugador de Selección. Sería importante si algún día surge esa posibilidad, aunque por ahora no tuvimos charlas. Yo, desde el lugar que me toca estar, no tuve comunicación«, reveló el Chelo en una charla con TyC Sports.
Sin embargo, detrás de esa desmentida protocolar sobre los contactos formales, hay una realidad que marca el peso que tiene el cordobés en los planes de Juan Román Riquelme. Como publicó oportunamente Olé, la decisión política está tomada y el esfuerzo económico está respaldado: Boca ya tendría previsto el arribo de Dybala dentro del presupuesto del fútbol para el próximo semestre.
El factor familiar y el efecto Paredes
La vuelta de Paulo al país no solo responde a un deseo deportivo, sino a una necesidad familiar. Con el nacimiento de Gia, su primera hija con Oriana Sabatini, el deseo de estar cerca de los suyos pesa más que nunca. Además, el factor emocional en el vestuario es clave: Leandro Paredes, ya asentado como referente y capitán del equipo de Claudio Ubeda, es el principal imán para convencer a su amigo.
» Sabemos la clase de jugador que es y sus deseos; es hincha de Boca«, había dicho Lea tiempo atrás. Ahora, con el volante ya jugando en la Bombonera, la seducción es constante.
El salto de jerarquía para ir por la Séptima
El objetivo de Riquelme y del cuerpo técnico de Sifón Ubeda es claro: darle un impacto de jerarquía absoluta al plantel para encarar los octavos de final de la Copa Libertadores a partir de agosto. Tras un mercado de pases donde no se incorporó un volante ofensivo de ese perfil , el nombre de Dybala asoma como la pieza que falta para potenciar el ataque y alimentar la ilusión de la Séptima.
Con el presupuesto reservado y el guiño de su entorno (incluyendo a su suegra Catherine Fulop, quien ya aceptó que la familia -pese a ser de Rive- acompañará el desembarco en La Boca), el operativo ya arrancó. El Chelo dice que «no hablaron», pero en Brandsen 805 todos saben que el reloj ya empezó a correr a favor del Xeneize.

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