«Si toca meterle le vamos a meter, ja”. Jhohan Romaña le acaba de hacer la vida imposible a Tomás Nasif, cuando no a Platense. Está transpirado. Cómo no estarlo, ¿no? Despejó nueve pelotas, bloqueó dos tiros, recuperó seis pelotas, y ahí está. Entero. Disfrutando de que San Lorenzo le ganó a Platense para soñar con llegar al top 4 de la zona. Y también pensando en Santos. En Neymar. En el cruce de una Sudamericana en la que Boedo desea competir.
Es capaz de eso, Romaña. De estar ahí, rechazando cada pelota que buscó a Nasif, con la hinchada de San Lorenzo de frente o dándole la espalda a la General Paz. Y también de estar allá, en la CS. Sin perder de vista ese mientras tanto que transcurre entre partidos de un San Lorenzo que compensa sus limitaciones con ahínco.
“Es una impronta que nos caracteriza”, explica sonriente ante la cámara luego de haber sido elegido, de vuelta, como el MVP de su equipo. Por algo River se lo quiso sacar a Boedo en el mercado de verano: el tipo rinde. Parece lento pero compensa su físico pesado con sus sprints mentales para romperla en timing. Contagiando así a los que lo rodean: “Quiero agradecerle a estos gladiadores que en la adversidad siempre trabajan. Pudimos extraer eso. Metimos y nos llevamos un triunfo”.
Se ríe, Jhohan. Criado en Apartadó. Consolidado en la Argentina como un zaguero férreo al que ningún deté se anima a sacar. Gustavo Álvarez no es la excepción a esa regla de oro: para tener solidez no podés dejar de lado a Romaña.
“Álvarez es un genio, un crack. Vino y nos aporta esa tranquilidad y seguridad que necesitamos. Respaldarlo en el terreno de juego y tratar de seguir mostrando lo que él quiere plasmar”, confesó el líder de un grupo que ahora va por la hazaña: luego de los cimbronazos internos, con vodeviles dirigenciales y elecciones en el almanaque, el fútbol parece seguir aislado de toda esa atmósfera incómoda. Y da pelea. Y sueña: “Se dio todo para que ganáramos y pudiéramos estar donde merecemos. Esperemos quedar entre los cuatro”, dijo su líder espiritual. Su guía. El que intentará no dejarle un centímetro a Ney. Ni a los adversarios que vengan…



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