mayo 2, 2026

Fm Amiga – Hersilia

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La tremenda marca comparativa del River de Coudet con el resto de la Liga

La evolución de River desde la llegada de Eduardo Coudet ha completado algunas fases: es tan cierto que le falta “fluir” como que en los aspectos más importantes del juego consiguió crecer. Se volvió mucho más sólido en defensa (recibió apenas cuatro goles en diez partidos) y mejoró sustancialmente en ataque (17 gritos). Tanto es así que del 4 de marzo a esta parte, ningún cuadro de la Liga Profesional sumó más puntos ni celebró más goles que el equipo de Chacho.

Chacho como deté de River. Foto Juano Tesone Chacho como deté de River. Foto Juano Tesone

Desde que agarró el mando del equipo, enfrentó 10 equipos: ganó ocho partidos, empató uno y perdió uno. Siete de esos rivales fueron del fútbol local (ganó seis y sólo perdió uno). Lo relevante es que sólo dos rivales pudieron convertirle en las siete fechas que Chacho dirigió por el Apertura: Huracán y Aldosivi (ambos descontaron luego de que River abriera el marcador). Algo que claramente contrasta con el mal comienzo de año que tuvo la gestión de Marcelo Gallardo, donde le hicieron siete goles en los primeros siete jugados del Apertura.

Coudet, enérgico en la práctica. Prensa River.Coudet, enérgico en la práctica. Prensa River.

El contraste no sólo se percibe en los números finos, sino también en el posicionamiento general del equipo. Antes de la llegada de Coudet, River transitaba un momento de dudas: marchaba 12° en la tabla anual, fuera de la zona de copas, y se ubicaba 5° en su grupo. El rendimiento era irregular, con una sensación de inconsistencia que atravesaba cada presentación. En ataque, el equipo había marcado apenas ocho goles en ocho partidos (un promedio bajo para su historia reciente), mientras que en defensa había recibido siete, prácticamente uno por encuentro. El balance de resultados también reflejaba esa inestabilidad: cuatro victorias, un empate y tres derrotas.

A ese contexto se le sumaba un problema sensible: la falta de gol en nombres propios. Facundo Colidio, Salas y Subiabre arrastraban una sequía que impactaba directamente en la producción ofensiva del equipo. River dependía más de ráfagas que de una estructura sostenida, y si bien había logrado cuatro vallas invictas, no conseguía consolidar una identidad clara que le permitiera sostener resultados en el tiempo.

Colidio puso el 1-0 ante Racing (Prensa River).Colidio puso el 1-0 ante Racing (Prensa River).

La llegada de Coudet modificó esa ecuación con rapidez. En apenas siete partidos por el torneo, River ganó seis y perdió uno, lo que le permitió escalar hasta el 2° puesto en su zona y también en la tabla anual. Pero más allá de la escalada en las posiciones, el cambio se explica desde el funcionamiento: el equipo duplicó su promedio de gol (14 tantos, a razón de dos por partido) y redujo drásticamente los goles en contra (apenas dos, con un promedio de 0,5 por encuentro).

Foto Juano TesoneFoto Juano Tesone

Ese crecimiento colectivo también se trasladó a los rendimientos individuales. Sebastián Driussi se convirtió en el principal referente ofensivo con cuatro goles, mientras que Colidio dejó atrás su sequía y aportó tres tantos. Salas también logró destrabarse y sumó el suyo, en un contexto donde River volvió a repartir responsabilidades en ataque. Ya no se trata de apariciones aisladas, sino de una estructura que genera volumen de juego y situaciones con mayor regularidad.

La mejora también se ve en la defensa. River alcanzó cinco vallas invictas en este tramo, un dato que grafica la solidez que el equipo logró construir. No sólo concede menos, sino que lo hace en momentos menos comprometidos del partido, lo que le permite sostener ventajas y administrar los tiempos con mayor tranquilidad.

Foto Juano Tesone Foto Juano Tesone

Así, el River de Coudet no sólo reposicionó al equipo en las tablas, sino que también reconstruyó una lógica de funcionamiento. Pasó de ser un conjunto irregular, con dificultades para imponerse, a uno que entiende cómo jugar cada partido. Aún con aspectos por pulir en términos de fluidez, los cimientos ya están puestos: orden, eficacia y resultados. Y sobre esa base, River volvió a ser protagonista.

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