02/05/2026 17:21hs.
Alan Velasco empieza a pagar con fútbol lo que Boca fue a buscar con millones. Y lo hace con goles. Otra vez. Porque el 1-0 ante Central Córdoba en Santiago del Estero no solo abrió el triunfo: confirmó que el pibe está en racha, con el arco entre ceja y ceja. Segundo grito consecutivo, tras el que le había marcado a Defensa, y una sensación que crece: cuando juega, convierte.
Iban 42 minutos del primer tiempo cuando Velasco se metió en el área, recibió el pase de Alarcón, se acomodó con decisión y sacó el remate. Hubo desvío en Quiroga, sí, pero la intención fue toda suya. Y en el fútbol, el que busca suele encontrar. Boca ya ganaba y empezaba a encaminar una victoria clave en Santiago.
Este tanto, con algo de ayuda, no le quita mérito a un presente que lo muestra en levantada. Después de un 2025 cargado de lesiones, Alan recuperó confianza y se nota: encara, gambetea, patea al arco sin dudar. Hasta se animó a tirar un centro de rabona cuando el partido estaba 0-0, una señal clara de que se siente suelto.
Hoy es una fija en el 11 alternativo, ese Boca que rota pero quiere más. No corre con la misma suerte en los partidos pesados, como Libertadores o el súper ante River, donde los titulares mandan. Pero con este nivel, empieza a meter presión para ingresar o ser fija.
Y más aún tras la expulsión de Bareiro ante Cruzeiro. En esa pelea por un lugar para el martes ante Barcelona aparecen nombres como Giménez y el Changuito Zeballos, pero Velasco levanta la mano con argumentos concretos: goles y desequilibrio.

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