La paciencia empezó a agotarse en Quilmes. Y no solamente por los resultados. En una semana que estuvo lejos de ser tranquila, el conflicto económico explotó puertas adentro y dejó al descubierto un clima cargado de nerviosismo en el plantel profesional. Los atrasos salariales generaron malestar entre los jugadores, al punto de que algunos futbolistas llegaron a evaluar la posibilidad de no entrenarse e incluso poner en duda la concentración previa al partido frente a Tristán Suárez.
La situación encendió las alarmas en el Sur y obligó a los dirigentes a intervenir rápidamente para evitar que el conflicto escalara aún más. El reclamo del plantel estuvo dirigido principalmente hacia la dirigencia, con el pedido de empezar a regularizar los contratos más bajos como forma de descomprimir el momento. El contexto, además, no ayuda. Quilmes atraviesa una realidad deportiva delicada y cada nuevo problema parece agregarle más presión a un grupo golpeado.
Una reunión para mantener la calma
Ante el malestar creciente, hubo una reunión entre referentes del plantel y los dirigentes Gustavo Coloma, tesorero de la institución, y Alan Yañez, vocal del club. Allí, los futbolistas dejaron en claro la incomodidad por la demora en los pagos y manifestaron la preocupación que atraviesa al grupo. Sin embargo, también optaron por mantener la calma y evitar medidas extremas que pudieran profundizar todavía más la crisis.
Finalmente, el entrenamiento se desarrolló con normalidad, hubo concentración y el plantel decidió seguir adelante mientras espera respuestas concretas desde la dirigencia. Aunque el conflicto no pasó a mayores, la situación dejó expuesto un desgaste interno que se suma a un presente cada vez más complejo.
Porque el problema económico aparece en un momento especialmente sensible para el equipo de Leandro Gracián. Quilmes lleva cinco fechas sin ganar y apenas acumula tres victorias, cuatro empates y cinco derrotas en el campeonato. Números que empezaron a incomodar fuerte en el Sur y que dejaron al Cervecero apenas a un punto de la zona roja.
Gracián, en la cuerda floja
El ciclo del Tano comienza a caminar por una cornisa peligrosa. La derrota frente a Güemes, los cuestionamientos de los hinchas y ahora este conflicto interno terminaron de armar una semana explosiva para el Cervecero. Incluso, tras la caída en Santiago del Estero, un grupo de simpatizantes se acercó a hablar con algunos jugadores para exigir una reacción inmediata dentro de la cancha.
En ese escenario, el duelo frente a Tristán Suárez puede representar una oportunidad para empezar a salir del pozo o un golpe que profundice todavía más la crisis. Y también podría marcar el futuro de Gracián, que hoy parece estar más cuestionado que nunca.






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