París vivió una fiesta con enorme despliegue popular en la llegada de los jugadores del PSG, campeones de Europa el sábado por segunda vez consecutiva. Fueron recibidos como héroes nacionales, en un homenaje que requirió un fuerte operativo de seguridad, potenciado por los incidentes que se registraron en la capital francesa tras el partido jugado en Budapest.
El aterrizaje del avión en el aeropuerto Charles de Gaulle, proveniente de Hungría, fue seguido en vivo por las principales cadenas de TV. En primer lugar bajaron el capitán Marquinhos y el presidente Nasser Al-Khelaifi, agarrando ambos el trofeo europeo, la popular Orejona.
Luego, los futbolistas y el cuerpo técnico fueron en un bus descapotable rumbo al Campo de Marte, al pie de la Torre Eiffel, donde más de 80.000 aficionados se congregaron para celebrar el segundo título europeo del Paris Saint Germain.
Los integrantes del equipo fueron subiendo a un escenario en ese Campo de Marte, mientras su nombre era anunciado por el speaker.
Especialmente aplaudido fue el Balón de Oro Ousmane Dembélé, que apuntó ya a buscar una tercera Champions la próxima temporada. «Gracias a todos por vuestro apoyo. Una vez está bien, dos es mejor. El año que viene, a por la tercera», dijo micrófono en mano, ante una multitud enloquecida.
«Por favor, celebren hoy con tranquilidad. Hay que proteger nuestra ciudad», pidió por su parte Al Khelaifi.
Sus palabras llegaban después de una noche problemática, con disturbios y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, que acabaron con la detención de 780 personas, un aumento del 32% con respecto a hace un año, cuando ya se vivieron escenas de violencia tras el primer título continental del PSG.
Luego, la fiesta continuó en el Parque de los Príncipes, el estadio en el que juega el PSG de local. También estaba colmado, salieron los jugadores a festejar con los hinchas y hubo enormes muestras de euforia.
Las fotos de la fiesta
Balance de la violencia
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, deploró que 57 policías resultaran heridos durante los disturbios en una quincena de ciudades, incluidos saqueos en Rennes, Estrasburgo, Clermont-Ferrand y Grenoble, pese al despliegue de 22.000 agentes en todo el país, 8.000 solo en la capital.
Marquesinas y mobiliario urbano destrozados, contenedores de basura y coches incendiados, escaparates con los cristales reventados, comercios saqueados… Los daños eran aún visibles el domingo en numerosas zonas de la capital tras una noche que dejó 219 heridos en todo el país, de ellos ocho graves.
También falleció un motociclista en la periferia, la autopista que rodea la capital, en un accidente de tráfico.
















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