agosto 3, 2026

Fm Amiga – Hersilia

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Cuáles son los "errores tontos, muy tontos" que se repiten en Boca y preocupan al Vasco

«Errores tontos, muy tontos». Rodolfo Arruabarrena eligió repetir la frase una y otra vez después del 2-2 con Newell’s. No fue casualidad. Tampoco una calentura del momento. Fue la manera que encontró de resumir el principal problema que observa en este Boca, un equipo capaz de jugar por momentos en un muy buen nivel, dominar a sus rivales y generar situaciones para ganar con tranquilidad, pero que en un puñado de minutos tira todo por la borda por desatenciones que, a esta altura, dejaron de ser episodios aislados para convertirse en un patrón.

«Calientes estamos por la situación. Tuvimos 15 minutos de errores tontos, errores muy tontos a este nivel, situaciones que ya se repiten y cometemos errores que nos cuestan muy caros, errores tontos. No podemos jugar 65 o 70 minutos en un buen nivel y tener este tipo de distracciones en este nivel. Bueno, nada, eso…», explicó el Vasco con seriedad y voz firme.

Y las imágenes le dan la razón. Pasó en Rosario con el empate parcial de Newell’s nacido de un lateral, había ocurrido unos días antes en Chile con el gol de O’Higgins, también iniciado desde un saque de banda, y antes todavía frente a Riestra, cuando una serie de desatenciones defensivas explicaron los tres goles recibidos en el primer tiempo. Distintos partidos, un mismo problema: errores tontos, muy tontos, como los definió el entrenador.

Los errores tontos con Newell’s, O’Higgins y Riestra

No fue una frase al pasar. En Rosario, en el arranque del segundo tiempo, Boca empezó a hacer méritos para que le hicieran goles. Primero, una advertencia cuando de un lateral Paredes permitió que Regiardo girara y cruzara la pelota por todo el área, que de milagro no encontró un compañero para empujarla de frente al arco. Y después, a los cinco minutos, de otro saque de banda llegó el 1-1 de Cóccaro.

¿Cómo fue? Ascacibar quiso tirar una pared con Villa, pero la mandó afuera. Newell’s sacó rápido y el descuido de Boca era total: aun con dos pelotas dentro del campo y el colombiano distraído sacando una afuera, Blanco junto a un rival caído, Ascacibar lejos del receptor y Paredes metido en el área. Y terminó llegando el empate. «¡Son pelotudos!», gritó el DT en el banco de suplentes cuando la pelota terminó adentro.

La imagen recordó inmediatamente a lo ocurrido unos días antes en Rancagua. Porque el error fue prácticamente calcado. La jugada nació en un lateral desde la izquierda, un mal despeje de Nicolás Figal y la pelota terminó cayéndole a Panchito González, que aprovechó la desatención para marcar el único gol del partido y llevar la serie a la definición desde los 12 pasos.

« No te pueden hacer un gol de lateral. Si te lo hacen es porque no lo has hecho bien. Uno sabe que un gol de lateral no te lo pueden hacer. Mejorando esas cosas chiquitas, ayer (por el jueves) hubiéramos pasado. Nos hicieron un gol de lateral y sin eso no íbamos a penales», dijo Román al día siguiente del partido, claramente para despertar a los futbolistas con su mensaje público, que no debe haber llegado, porque en Rosario le hicieron otro gol de lateral.

Y el problema no empezó en Rosario ni en Chile. En la primera fecha frente a Riestra también hubo fallas de desconcentración muy claras con tres goles en el primer tiempo.

El 1-0, a los siete minutos, nació de un saque de arco en el que los centrales no pudieron evitar que Alonso la peinara. Después, Blanco y Velasco hicieron poco para impedir el centro de Celiz desde la izquierda, mientras que Braida opuso poca resistencia y perdió con Alonso, que le ganó por la espalda y sacó un cabezazo cruzado que Sánchez terminó empujando.

En el segundo gol, Flores perdió en el primer palo con Celiz, Pellegrino no pudo con Quintana, que ganó de arriba, y Alonso apareció muy solo para mandarla al fondo de la red. ¡Tres veces ganaron los futbolistas de Riestra dentro del área chica! Y la acción terminó con reproches de Velasco a Flores.

Y en el tercero, tras un córner a favor que no terminó bien, Alexander Díaz corrió de área a área para hacer un golazo con Blanco, Braida y Delgado mirándolo durante todo el recorrido sin cortarlo, como observadores pasivos.

Tras el 3-0, el Vasco explotó en el banco. Fue captado realizando un gesto con tres dedos en una secuencia que dio lugar a diferentes lecturas. Algunos entendieron que simplemente hacía referencia a los tres goles que ya había recibido su equipo en el primer tiempo. Sin embargo, otros interpretaron que el entrenador señalaba a los tres futbolistas que persiguieron a Díaz. Como fuera, era la imagen de un DT muy enojado.

Ahora, sin descanso, vienen Estudiantes, Vélez y Recoleta

La preocupación de Arruabarrena es lógica. Porque Boca muestra pasajes de muy buen fútbol, domina a sus rivales durante largos tramos y genera situaciones para ampliar las diferencias. Sin embargo, una sucesión de desatenciones, malas coberturas y desconcentraciones termina tirando por la borda todo lo bueno que construye. Ya pasó contra Riestra, volvió a suceder en Chile y se repitió en Rosario.

«Por lo que veo son errores individuales, no es una línea que comete un error táctico. Sabía donde venía, con qué problemas me encontraba. No tenemos tiempo de trabajar, tendrán que ser de calidad más que de cantidad. Sabía que me iba a encontrar con un mes cargado de partidos. Y nos tenemos que enfocar en esos errores que nos están costando demasiado«, completó el Vasco.

Arruabarrena no habló de cuestiones tácticas ni de falta de juego. Tampoco apuntó a errores técnicos. Eligió una expresión mucho más simple y contundente: «errores tontos, muy tontos» y «errores individuales». Y las imágenes de los últimos tres partidos sostienen su diagnóstico. Un lateral mal defendido en Chile, otro en Rosario y una sucesión de desconcentraciones contra Riestra alcanzaron para comprometer partidos que Boca tenía bajo control. Mientras el equipo no logre erradicar esas distracciones, cada buen pasaje futbolístico seguirá corriendo el riesgo de quedar opacado por esos «errores tontos» que tanto preocupan al Vasco.

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