agosto 8, 2026

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Arruabarrena vs. Schelotto, los campeones de Bianchi que se cruzan por primera vez tras aquella incómoda sucesión como DT de Boca

El 13 de febrero de 2016 era un sábado caluroso en Buenos Aries, pero Guillermo Barros Schelotto, cuando aterrizó en Ezeiza, llevaba un sweater con rombos, el último vínculo que lo unía entonces con el crudo invierno europeo. Minutos antes de las 11 de la mañana, con uno de sus hijos colgado de su cuello, una señora rubio teñido casi que se cruzó con el carrito de su valija y le espetó la frase sin eufemismos, a modo de exigencia: “Venís a Boca, síííí…”.

Casi sin reaccionar, el Mellizo dibujó una mueca y siguió su camino. Hasta que no pudo evitar que, ahora sí, la guardia periodística le cortara el paso. “ Rescindí el contrato porque en Palermo no podía dirigir y vuelvo a mi país, nada más. Era un sueño dirigir en Italia, pero la UEFA no me respetó el título”, explicó Guillermo, sorprendido por el enjambre de cámaras que lo esperaba. “¿Te gustaría dirigir a Boca?”, fue la pregunta que se caía de madura, para lo que respondió con un “ Ta lueeeeego” y una de sus sonrisas pícaras que no necesitan explicación.

Guillermo Barros Schelotto posa con la camiseta de Boca durante su presentación como nuevo entrenador del equipo tras la salida de Rodolfo Arruabarrena. (EFE/David Fernández)Guillermo Barros Schelotto posa con la camiseta de Boca durante su presentación como nuevo entrenador del equipo tras la salida de Rodolfo Arruabarrena. (EFE/David Fernández)

Semejante revuelo tenía su explicación: apenas tres días antes de ese sábado, el ciclo de Rodolfo Arruabarrena como entrenador del Xeneize había implosionado por un 0-4 ante San Lorenzo por la Supercopa Argentina, y el nombre de Schelotto galopaba como su potencial reemplazante, en un club en el que los rumores se anticipan a la realidad con la contundencia de un tsunami.

Pero pese a la mueca simpática de Guillermo, no estaba cerca aún su chance de ser entrenador de Boca. De hecho, Arruabarrena dirigiría cinco partidos más, hasta que una derrota de local contra Racing por el campeonato local sellaría su suerte. De hecho, ni siquiera fue la primera opción de Daniel Angelici, entonces presidente de Boca, que tenía toda la intención de contratar a Jorge Sampaoli, que un mes antes se había desvinculado de la Selección de Chile. El Tano, pues, fue por el entrenador que había ganado la histórica Copa América 2015, pero finalmente el DT desistió porque no quería asumir en medio de un ciclo empezado.

En el 2015, el Vasco como DT de Boca y Guillermo como DT de Lanús se cruzaron por Copa Argentina en San Juan. Ganó el Xeneize.En el 2015, el Vasco como DT de Boca y Guillermo como DT de Lanús se cruzaron por Copa Argentina en San Juan. Ganó el Xeneize.

Entonces, Guillermo acabó convirtiéndose en el reemplazante de Arruabarrena, en una decisión lógica, la que la gente de Boca quería. Fue encuentro que se terminó dando más por situaciones del destino que por otra cosa, ya que si Schelotto no hubiera tenido problemas en la validación de su título en Italia hubiera seguido dirigiendo al Palermo, donde se sentía a gusto con su primera experiencia europea.

Tan poco planeada fue la situación, que los Barros Schelotto (porque Guillermo llegó, claro, con su hermano Gustavo) asumieron tres días después del despido del Vasco (28/2). Los Mellizos debutaron de apuro contra Racing el 3/3 (mismo rival que había condenado a Arruabarrena al despido), esta vez por la Copa Libertadores (0-0 en la Bombonera) para luego jugar, otra vez tres días después, con River en el Monumental, con otro 0-0 que se evaluó positivo por la emergencia en la que Guillermo tuvo que afrontar dos clásicos seguidos sin casi entrenamientos.

 Arruabarrena abrazando a Bianchi hace más de una década. Arruabarrena abrazando a Bianchi hace más de una década.

El elegido

De todas maneras, Guillermo siempre fue un nombre muy considerado en la dirigencia xeneize. Sin ir más lejos, Mauricio Macri lo había elegido entre toda la camada de jugadores de la Dinastía Bianchi que arrancó en 1998, por considerarlo el más apto para ser entrenador del club. De hecho, nueve años antes de su llegada, cuando Boca perdió la final del Mundial de Clubes en 2007 (2-4 frente al Milan) y el entonces presidente Pedro Pompilio decidó despedir a Miguel Ángel Russo, su intención era traer a Barros Schelotto para ser su sucesor. Un Guillermo que todavía jugaba (en Columbus Crew de la MLS) y al que todavía le quedarían varios años de carrera (se retiró en Gimnasia, el club que lo formó, en 2011).

Guillermo con el Virrey, el maestro del Vasco también.Guillermo con el Virrey, el maestro del Vasco también.

Cuentan que en esos días el propio Pompilio fue a hablar con Riquelme, que estaba a punto de volver otra vez) para comentarle su decisión de cambiar a Russo y traer a Barros Schelotto, pero que el 10 le bajó el pulgar. “ Para eso dejalo a Miguel”, le dijo… Finalmente, no fue ni uno ni otro, y el sucesor de Miguelo fue Carlos Ischia, un histórico ayudante de Carlos Bianchi.

Una historia en común

Pero el Vasco y el Mellizo tienen mucho tiempo transitado juntos. Los une una carrera como futbolistas y entrenadores en paralelo. De hecho, tienen una edad parecida (el Melli es apenas dos años mayor) y fueron compañeros desde 1997 al 2000, cuando Arruabarrena continuó su carrera en el Villarreal de España para ser compañero tiempo después, casualmente, de Gustavo. Pero Guillermo y el Vasco jugaron 97 partidos (de los que ganaron 57 y apenas perdieron 12) y atravesaron la primera parte del ciclo del Virrey, en el que formaban parte del 11 titular indiscutido que marcó el camino de una era dorada. Juntos ganaron el Clausura 98, el Clausura 99 y la Copa del 2000.

Gustavo con el Vasco en la final de la Copa Libertadores (AP)Gustavo con el Vasco en la final de la Copa Libertadores (AP)

Después, por esas cosas del fútbol, Guillermo acabó reemplazando al Vasco, y ahora se vuelven a ver las caras, aunque esta vez en veredas opuestas. Quedó claro luego del triunfo de Boca frente a Estudiantes, que Arruabarrena entendió que lo que sucedió en 2016 fue una situación ajena a las partes, porque no hubo ninguna situación extrañan en la sucesión. “Ahora hay que ponerse a laburar porque enfrentamos a gente conocida, que sabemos cómo trabaja”, dijo Arruabarrena, una frase que encierra respeto y que remató con una media sonrisa, que anticipa un saludo cordial entre ellos.

Fue una pena que ayer Guillermo suspendiera la conferencia de prensa en Vélez, por el fuerte temporal que impidió que muchos medios concurrieran. Seguramente hubiera dicho algo en el mismo sentido. Ahora, en la cancha, cada uno dirá lo suyo.

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