Cuando las competiciones empiezan a ingresar en un terreno de definiciones, todos los partidos adquieren una carga importante para definir el futuro de los equipos. Y la Primera B, a pesar de ser la categoría que primero arrancó y la última que termina en el Ascenso, está entrando en su recta final. Comunicaciones tenía la tarea de vencer a Merlo para descansar en puestos de Reducido y lo logró.
El Cartero jugó decididamente mejor. Anuló por completo al Charro. Uno salió a jugarlo como lo que era: una final; el otro viajó al Alfredo Ramos a especular, a ver qué pasaba. Y Comu lo hizo sufrir… El resultado no le hizo justicia a lo que fue el desarrollo del partido. Ese único gol de ventaja no se condijo con lo mostrado en la cancha. Pero cuando las papas queman, lo único que importa es llevarse tres puntos, y el local cumplió su cometido ante su gente.
Un inicio con la pólvora mojada
El primer tiempo fue un monólogo del conjunto de Agustín Castiglione. Tuvo el dominio de la pelota y lo tradujo en chances. Pero claro, esas oportunidades fueron desperdiciadas por uno que no las suele perdonar: Jeremías Heidenreich. A los 13′ el nueve quedó mano a mano con el arquero y Tomás Figueroa le ganó la pulseada. La misma situación se repitió cinco minutos después, cuando a Quevedo le quedó el centro atrás, el #1 volvió a atajar y en la réplica el ex Cañuelas no la pudo mandar a guardar.
Pero claro, el goleador del Cartero y de la divisional puede perdonar una o dos. Tres no. La tercera fue la vencida. Luego de un buen tándem por derecha, Vázquez pescó una pelota en el área, tiró el centro y el delantero tiró el testazo para ahora sí salir a gritarlo y alcanzar los 14 gritos en el torneo.
Un segundo tiempo de repliegue
A pesar de que los de amarillo volvieron a salir furiosos y tuvieron otra chance de peligro, la urgencia misma de Merlo lo adelantó en la cancha y el aferrarse a la ventaja hizo que el local se retrasara. Ojo igual, eso no significa que haya sufrido, porque no lo hizo. Con más ímpetu que fútbol, el equipo del Chino Zárate terminó a los tumbos buscando la igualdad, pero no pudo rascar siquiera un empate.
Para peor, Busto vio la doble amarilla sobre el final y dilapidó cualquier chance de arañar una igualdad. Comu sabe que va a dormir en el colchón llamado Reducido y al Charro le queda lejos el descenso pero también los puestos de mata-mata luego de sumar su octavo encuentro sin triunfos. Un triunfazo en Agronomía.






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