Cuando la noche viene torcida, no hay con qué darle.Los Andes tenía el escenario servido en bandeja para reencontrarse con el triunfo: jugaba ante su gente en el Eduardo Gallardón y recibía a un Acassuso golpeado, que arrastraba una sequía interminable de diez fechas sin sumar de a tres.
Sin embargo, ni el contexto favorable ni el dominio abrumador alcanzaron para romper el maleficio. El Milrayitas no logró abrir el marcador y debió conformarse con un 0-0 que dejó un sabor sumamente amargo por la fecha 27 de la Primera Nacional.
Superioridad absoluta del Milrayitas
El elenco de Lomas de Zamora saltó a la cancha con una urgencia que no admitía especulaciones: arrastraba cuatro caídas consecutivas que lo habían marginado transitoriamente de los puestos de clasificación al Reducido. Con esa carga en sus espaldas, el local tomó las riendas desde el comienzo, copó la mitad de la cancha y asfixió a su rival contra el área.
No obstante, a esa vocación ofensiva le faltó la cuota indispensable de lucidez en la puntada final. Y cuando la pelota lograba perforar la última línea, aparecían los reflejos de Monllor para desactivar cada aproximación peligrosa. Acassuso, replegado, apenas atinó a buscar algún contragolpe aislado, aunque estuvo muy lejos de incomodar con real peligro el arco defendido por Sebastián López.
El suspenso se mantuvo hasta el final
El complemento mantuvo la misma partitura: Los Andes volcado en ataque, acumulando méritos y convirtiendo al arquero visitante en la figura excluyente del cotejo. La jugada más clara de la noche llegó en los pies de Camilo Viganoni: tras otra brillante intervención de Monllor, el rebote le quedó servido al delantero con el arco completamente a su disposición, pero pifió el remate de manera increíble en lo que era el grito de la victoria.
Para colmo de males, el cierre sumó dramatismo para el dueño de casa: Ortíz cometió una dura infracción, vio la segunda tarjeta amarilla y dejó al Milrayitas con diez. El Quemero se animó a adelantar sus líneas sobre el final para intentar llevarse el partido, pero careció de precisión en los últimos metros y terminó sellando un reparto de puntos con gusto a poco para ambos.
Con el pitazo final, el empate no hizo más que profundizar la crisis de ambos conjuntos en el certamen. Para Los Andes, el punto representó estirar a seis las fechas consecutivas sin conocer la victoria, una sequía que empieza a complicar seriamente sus aspiraciones de pelear por el ascenso, cuando cada vez falta menos para el final de la fase regular.
Del otro lado, el panorama de Acassuso es todavía más alarmante: ya son once los compromisos sin sumar de a tres y el Quemero quedó hundido en el fondo de la tabla, cerrando la fecha como el último de la Zona A y con la obligación urgente de cambiar el chip para no regresar de manera prematura a la Primera B.

Mirá también





Más noticias
El legado de Messi: ¿quién nos quita lo jugado?
D'Onofrio: "No hay que tenerle miedo a Tapia"
Gimnasia de Jujuy dejó escapar la punta: Agropecuario rescató un empate agónico