El panorama era más que complicado para la Selección. Cuando parecía que Argentina empezaba a encaminar la clasificación con el tanto de Lisandro Martínez, Cabo Verde sacó a relucir otra vez su resiliencia y llegó al 2-2 con ese tremendo golazo de Cindy Cabral. A partir de ese momento, entre las atajadas de Vozinha y el tiempo que se consumía, los penales empezaban a asomar, pero apareció el Cuti Romero.
A los seis minutos del segundo tiempo del alargue, Lionel Messi tiró el córner y el cordobés apareció por los aires, ganándole el cabezazo a Diney Borges, en quien se desvió levemente esa pelota que por fin superó al -casi- invencible Vozinha.
Y ahí llegó el desahogo, de los 50 mil argentinos que estaban en el Hard Rock Stadium de Miami y los otros 45 millones que lo seguían en la fría noche de este viernes. Un grito sagrado, para sacar ese sufrimiento impensado que generó el dignísimo Cabo Verde. Pero se pudo. Se superó una noche dificilísima que terminó en festejo pero que también hará que Scaloni y toda la Selección tomen nota para lo que se viene en este Mundial.




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