A tres meses y monedas de la entrega del Balón de Oro y con un Mundial de por medio que terminó con final feliz para la selección de España, no hay un favorito que saque ventaja. Kylian Mbappé puso sobre la mesa una temporada goleadora inédita; del otro lado, Rodri, Harry Kane, Lionel Messi y los campeones del PSG exhiben el argumento que al francés le falta: los títulos.
Los goles lo empujan, las copas lo frenan
Mbappé hizo casi todo lo que puede hacer un delantero para meterse de lleno en la pelea por el premio individual más importante del fútbol, que se entregará en octubre. Cerró la temporada con 58 goles entre el Real Madrid y la selección francesa, una cifra que mete miedo. Y en el Mundial fue una máquina: convirtió diez tantos y se quedó con la Bota de Oro.
En una Copa disputada entre Estados Unidos, Canadá y México —aunque Francia jugó todos sus partidos en territorio estadounidense—, Kylian también dejó otra marca pesada. Con esos diez goles llegó a 22 en Mundiales, superó por uno a Messi y quedó como el máximo goleador histórico del torneo. A los 27 años, ya está solo en la cima y todavía tiene tiempo de sobra para ampliar la diferencia.
El problema aparece cuando se miran las vitrinas. Francia terminó cuarta después de caer ante la campeona España en semifinales y perder el tercer puesto frente a Inglaterra. En el Real Madrid, el panorama tampoco ayudó. El equipo cerró un año flojo y se quedó sin la Liga y la Champions League. Mbappé arrasó en lo individual, pero otra vez terminó sin levantar un título grande.
Ahí es donde aparece Rodri como su gran contrapunto. El volante no brilló tanto en el Manchester City, pero fue el cerebro de la España campeona del mundo y elegido como el mejor jugador del torneo. Menos números que Mbappé, pero con la copa en la mano.
Una pelea abierta y con argumentos para todos
Harry Kane también entra por la puerta de los goles: terminó con 73 en 65 partidos y fue campeón de liga con el Bayern Munich Sin embargo, se quedó cerca de las finales de la Champions y del Mundial. Lionel Messi, por su parte, aportó ocho goles y cuatro asistencias para llevar a la Argentina hasta la definición, además de firmar otro gran año en la MLS. Su contra es conocida: el nivel de competencia del torneo estadounidense y una final sin su mejor versión.
Ousmane Dembelé repitió Liga y Champions con el PSG, aunque perdió protagonismo y quedó a la sombra de Mbappé en Francia. Lamine Yamal tiene el impulso de ser campeón mundial con apenas 19 años, pero su Copa no fue tan dominante como se esperaba. Erling Haaland, por su parte, firmó una gran Copa del Mundo con Noruega, incrementó su vitrina de goles pero no sumó ninguna corona importante.













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